domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Y tu mundo amarillo?

Cada vez que leo un libro, un poema o un texto que habla de la felicidad, yo me entristezco. 
Ahora estoy leyendo "El Mundo Amarillo" de Albert Espinosa, y las primeras páginas ya ofrecen la mejor manera de ser feliz: crear tu propio mundo, el mundo amarillo... y lo mejor, vivir en él. 

Pero la pena no inunda mi vida, inunda mi mundo amarillo... Porque yo ya construí ese mundo para mí, lo dibujé en una cartulina, los escribí en una libreta y ahora me limito a vivir en él. Es cierto que hay días que cuesta más tomar ese avión de la imaginación para ir a ese mundo y tocar la felicidad con la yema de mis cortos dedos, pero casi siempre lo logro, de una manera u otra siempre consigo coger el avión que me transporta a  ese paraíso de felicidad que para nada tiene que ver con el de Adán y Eva, sólo con el mundo que siempre soñé disfrutar y que un día alguien mejor incluso que los reyes magos me regaló, yo mismo. 

Pero ¿por qué estoy triste? Porque siempre hay gente que me impide completar el dibujo de mi mundo de aquella cartulina, siempre hay alguien que me impide poner el punto y final en aquella libreta. Y no, no porque no me quieran, porque no me aprecien, porque no encuentre en ellos lo que quiero... sino porque muchos de ellos aún siguen llevando a mi mundo una pizca de gris, manchándolo de infelicidad y tristeza, cuando no hay razón ni motivos. 

Y no lo manchan con mala intención, lo manchan porque ellos mismos nunca supieron construir su propio mundo, ignoran la felicidad que trae el amarillo reluciente de tu paraíso de la felicidad... Y así, con ese puchero en el rostro, contagian mi mundo de inseguridad como una célula cancerígena contagia a una sana, en cuestión de segundos. 

Estoy cansado, aprended que la ignorancia nos da la infelicidad, enfocar los problemas y luchar contra ellos es la verdadera herramienta para poder subir al avión día tras día,  sin problemas, sin dimensiones máximos de equipaje y con el único destino que el frescor de las ráfagas que brinda la libertad.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Y ahí va otra...


Dicen que no suele llover a gusto de todos, y nosotros siempre pensamos que a nuestro gusto no llueve nunca... pero entonces, ¿a gusto de quién llueve?

No es que no llueva a gusto de nosotros, o simplemente que no llueva... es que no nos conformamos con la cantidad de lluvia, al fin y al cabo, esto es como la vida misma, en cualquier caso se puede comprobar y pondré un ejemplo:


Los agricultores de Villamalea todos los años se quejan del tiempo, da igual que haga calor que frío... El año que hace frío se quejan porque se hielan algunos cultivos, y si este es extremo, puede granizar y que la cosecha sea un desastre. El año que hace calor llueve poco, y estos se quejan de que los frutos no pesarán lo que deben por ausencia de agua, o que las plantas se secarán y su cosecha también será un desastre. El año que no hace ni frío ni calor, probablemente se genere un clima adecuado para las plagas, y se quejen de la siempre mencionada "cenicilla" que si se reproduce sin ponerle barreras, también puede dejar los cultivos hechos un desastre...Si no la cenicilla no ataca los cultivos, ya se quejan echando la culpa a los conejos de algo que pudo ser simplemente natural.


¿A qué quiero llegar con esto? A que el momento idóneo con las circunstancias perfectas no existe, siempre tendremos alguna pega en nuestra vida que nos impida llegar al clímax máximo de felicidad, pero realmente esto no es un problema, el problema es resaltar como a una estrella la parte negativa, darle más importancia de la que realmente tiene, denigrando e infravalorando las cosas que realmente valen la pena. Puede que los olivos este año no tengan ni la mitad de aceitunas que el anterior, y que en lugar de ganar 2000 gane 1000, pero ¿Pasará la navidad con su familia? ¿Comerá todos los días y rematará en el bar tomando café?¿Cantará villancico con sus nietos e hijos?


Pero entonces... ¿De qué nos quejamos? Todos tenemos alguna parte positiva en nuestra vida en cada momento, aunque sea como un único pez en medio del atlántico... pero si no la intentamos pescar, si no intentamos lanzar fuerte el anzuelo y hacer que el pez pique, nos ahogaremos en el agua que a este rodea.


Felices Vidas.

martes, 16 de diciembre de 2014

Para tí.

El frío de la madrugada recuerda  la libertad de mis huesos a sentir aquel sentimiento que penetre en sus entrañas. 
Cada corazón helado por un amor paralizado, cada alma en pena que navega en un mar de dudas en busca de un sueño que se haga realidad, cada brisa de un mar que penetra en un nuevo cuerpo... con todo y nada aprendemos a vivir según la circunstancia en la que nuestra moral recorra la vida. 
Perjudicialmente desperdiciamos trenes cuyo billete nos dio el único amigo que tenemos realmente en la vida, la propia vida y las ramas que esta desarrolla con el paso de nueva experiencia.

Somos árboles que se quedan desnudos cuando la ley de murphy es la única ley que rige en la naturaleza, somos golondrinas que tratan de migrar con la llegada de problemas y que se encuentran con ráfagas y tempestades de palabras que evitan la huida. Somos el olor a primavera que se genera con la llegada de nuevas hojas a nuestras ramas...

Somos tanto y evitamos ser aún más, que ni siquiera se puede decir que seamos realmente. Cubrámonos de pétalos en el altar de nuestra vida, no podemos hablar ahora o callar para siempre porque debemos poder divorciarnos de palabras que pronunciamos sin querer pronunciar.

Nunca negaré la posibilidad de rectificar el no quiero que un día dijeron tus miedos y que otro nuevo día rectificará tu corazón. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Me gusta la navidad?...

Siempre amé la navidad, desde que era niño. Aún me acuerdo la melancolía que recorría mi interior cuando se acercaban las vacaciones de navidad, la felicidad que sentía cuando veía a toda la familia reír ese 24 de Diciembre por la noche, la bonita sensación de descanso y de amor hacia ese frío que esos días más que molestar te arropaba, la sonrisa que aparecía en mí al pasar las tardes enteras en aquel lugar, con unos buenos amigos y al calor de la estufa.

Hace unos días me preguntaron que si me gustaba la navidad... Y dije que no, pero no sin pensarlo unos segundos. En ese breve período de tiempo pensé y me dije: Los años, la madurez, la experiencia, la rutina... Han roto tanto esa bonita magia de la navidad, que ya no se puede decir que me guste, porque no es así, y menos este año que la pasaré estudiando para Enero.

Contesté negativamente, pero no dejé de pensar en esa interrogante que parecía tan simple, pero que en realidad no era tan fácil de responder.

Pero hoy me he dado cuenta de una cosa, y es que la magia de la navidad siempre está, sólo que según la mente esta cambia de forma. Para mí, este año, la fuente de esa magia son los abrazos, esos abrazos que se dan a personas muy importantes y las que llevas tiempo sin ver, también las sonrisas, las vibraciones en un corazón separado en trozos por toda la península.

La magia nunca se va... pasar la noche buena con la familia y salir con los amigos, tener el árbol de navidad con las luces que te reflejan en las gafas pero que ni siquiera molestan, oír a los niños malentonar villancicos más viejos que la propia navidad, despertarse el día de reyes y ver los regalos bajo el árbol, desayunar tarde, ver la ilusión de los niños y de los mayores, de aquellas madres que juntan a todos sus hijos, aquellos hermanos que regresan sólo por navidad, aquellos tíos que ven por primera vez a su sobrina que vive lejos...

Siempre me gustará la navidad.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Aquel que te hace volar.

Podemos equiparar la vida y sus circunstancias con un velero que navega en alta mar. Según el tipo de mar, o más bien el lugar donde esté, el velero se tambaleará más o menos dependiendo de si hay tormenta y la mar se mueve, o si hace buen día y esta está en calma.

Además el agua, según la zona o el lugar, está sucia como el vertedero de Nueva York o limpia como los chorros de las cataratas de Iguazu. 

No sé como de limpias están las aguas que rodean mi vida, mi velero... Pero sí sé que la mar no suele estar en calma. Es muy típico de mi, tener que salir a recoger las velas, incluso tirarme a la mar y agarrar fuerte la popa con mis manos, para evitar que este vuelque. Hay veces que la fuerza humana vence a la fuerza del viento, pero normalmente no es así... el velero cae y se llena de agua y mi vida se desborda. 

Gracias a la gente que me ayuda a sacar el agua, el velero nunca se ha hundido, al final entre muchos, lo acabamo poniendo en pie y vuelve a andar, y sigue para delante, hasta tierra firme. Y la verdad es que agradezco a toda esa gente que me ayude... Sin ellos no sabría qué hacer.

Pero siempre hay alguien especial, ese alguien que no te ayuda a volver a poner en marcha el velero, porque no llega a dejar ni siquiera que vuelque y mucho menos que se hunda. Esa persona que realmente es como un superhéroe de película, pero en la película de tu vida. Ese que con tan solo tocar con la palma de su mano la mar es capaz de hacerle que entre en calma, ese que con cada palabra expulsa a la tormenta y da paso al sol, que con sus rayos calienta la vida haciéndola alegría.   

Ese que rara vez encuentras, pero que cuando aparece todo va a mejor... A quién te llevarías a pisar todas las hojas del Retiro en otoño, a comer helado a un carrito en el centro de Nueva York,a aquel con quien no te importaría llegar hasta el amanecer sin haber pegado ojo, aquel con quien pasarías todas y cada una de las noches a menos de un centímetro de distancia, aquel con quien todo, incluso los golpes saben mejor, aquel que en definitiva, hace de tu vida, una vida. 



http://www.youtube.com/watch?v=HB4jW6dzvXQ

viernes, 28 de noviembre de 2014

La belleza se hace en las pupilas...

Un día escuché una frase que me encantó, y que decía que la belleza es diferente en cada pupila, cada ojo humano ve bellas unas cosas diferentes y únicas a las que podría ver cualquier otro.

Gracias a mi filosofía y a la filosofía que recogí de mis padres, la belleza que aprecian mis retinas es posiblemente más diferente que la recoge cualquier otro ser humano.

Cuando salgo, y voy por la calle, sobre todo con algunos compases de buena música que entran por mis oídos pero que llegan hasta mi corazón, no puedo evitar enamorarme, enamorarme esporádica y brevemente de cualquier alma que vaga por la ciudad de la humanidad. 

Y es que me enamoro de esos niños, que corren alegres, sin problemas... Cuánto admiro tener la mente en blanco y disfrutar de las cosas más insignificantes que nos ofrece la propia naturaleza. 

Y es que me enamoro de esas personas mayores que aún sabiendo que su tiempo aquí ya está en la cuenta atrás, siguen disfrutando de la vida, bailando, cantando, paseando... sin miedos y corriendo de la mano de todos los problemas que inundan sus vidas, hacia la meta de la felicidad. 

Y es que me enamoro de aquellos jóvenes que se atreven a desafiar lo establecido, los que dicen no o sí según sea necesario para poder ser felices... Los que se quejan, los que escriben, los que cantan, los que bailan, los que salen, los que no... Da igual mientras busquen ser felices y las maneras y los métodos les sean indiferentes. 

Y es que me enamoro de los que respetan todo, de los que nada les parece ni bien ni mal, simplemente se dedican a vivir y a dejar hacerlo a cada uno con su método. Me enamoro de aquellos que se preocupan, de los que no, de los que se estresan, de los que no viven sin apuros y tranquilos...

Y es que cada alma es bonita según quien la mire, el truco está en rodearte de gente cuya alma quieras, ames... y sobre todo vivir sabiendo, que aunque un alma a ti te puede parecer deplorable, para algún allegado pueda ser el alma con la que quiere compartir su vida. Habrá discrepancias, pero el respeto a cada alma debe ser un hecho inefable. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Somos...

Somos un cabello entre millones, una hoja entre las miles que expulsan los árboles al llegar el otoño. Somos el follaje de un parque desnudo, la sonrisa de un bebé que comienza a llorar, los cantos de las ballenas cuando se estancan en una playa desierta, el árbol que se cae después de una intensa tormenta.
Somos una gota del atlántico, una golondrina en el tejado de una iglesia, una puerta que se cierra y un rascacielos pequeño en el centro de New York.

Somos tantas cosas insignificantes que no significamos más allá de nuestro propio nombre. Somos décadas en millones de siglos. Somos un silencio en el réquiem de Mozart, la hebra de un músculo que conforma las entrañas de esta humanidad llena de fango.

Somos una molécula de agua en la red que forma el cielo, una piedrecilla entre las millones que forman el asfalto, somos ríos, colores, formas, sonrisas, llantos, cantos, canciones...

Somos tanto y la vez tan poco. Las lágrimas que caerán cuando desaparezcamos están contadas, y apenas se pueden comparar con las millones que derrama la humanidad en un día.
No es tristeza, es angustia lo que siento al pensar que nunca estaré a tu lado. 

lunes, 20 de octubre de 2014

Una reflexión más de la vida.

Parece que los problemas, las angustias... se acumulan en tu pecho y te presionan los pulmones haciéndote difícil respirar. 
Pesan la cantidad de soluciones posibles que se generan en tu cabeza, provocándote una migraña grave desde el minuto uno del día y sin causa fisiológica. 
La lluvia, más que motas ligeras de agua, parece millones de jarrones que se rompen en tu cuerpo a cada milésima de segundo y que generan tal dolor que al llegar a casa, el único modo de liberar esa represión interna es metiéndote entre las dulces sábanas que tu madre o tú mismo laváis cada fin de semana. 
El primer frío de la mañana, te cala los huesos, te agarrota los músculos y te congela las ideas... el sol aparece pero no es suficiente para descongelar esas ideas, y nada te permite poder llevarlas a cabo. 

Curiosas metáforas, pero sensaciones que ocupan más de la mitad de nuestro día a día. Somos emociones, sentimientos que conforman nuestro cuerpo, y que lo dañan cuando no son correctas.

Somos humanos, racionales... no podemos liberarnos de ellas con un simple ladrido, con una carrera o con un vaso de coñac. Estas sensaciones nos acompañan en nuestro viaje como un buen amigo lo haría. 

Lo peor es que diseñamos un método de vida contrario a lo que debería... tomamos esas sensaciones como enemigas, como barreras, y muchas veces constituyen una masa grisácea que no nos permiten ver los colores que nuestro cerebro compone como una pieza, para nuestro único disfrute. 

Sería mejor aprender a vivir con ellas, mirarlas como barreras donde nos agarramos para seguir el camino y que no hace falta saltar o esquivar... Una ayuda para la evolución que constituimos como seres humanos, autónomos y libres. 

Varias religiones, mitos, e instituciones se aferran a fuerzas sobrenaturales para ayudarse a saltarlas, a avanzar omitiendo dichos entes que nos acompañan día a día. Pero están equivocados, queriendo hacer la felicidad (o al menos eso dicen), consiguen que salgamos de la plaza por la puerta de atrás y evitan que nos hagamos amigos del toro, que lo volvamos manso y que nos ayude a salir por la grande.

Parece difícil o simplemente imposible, pero cuando nos sentimos mejor un día cualquiera es porque sin querer lo hemos conseguido, hemos hecho de ese problema nuestro amigo y lo hemos convertido en una herramienta más para alcanzar nuestro fin, la felicidad. 

Un problema, puede ser un coche que nos ayude a terminar el viaje sin problema, no lo hagamos la niebla que nos impide ver, ni el animal que se nos cruza a mitad del trayecto, seamos inteligentes, adaptémonos a las circunstancias. 

No suelo dedicar mis composiciones, pero esta sí... Esto puede ser un consejo para todos los humanos, pero yo quiero dárselo a mi amigo y hermano Antonio, que para eso es el que me ayuda a convertir en coche e incluso en avión cada uno de mis trances.

SIEMPRE HERMANO. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Días tristes traen días bonitos.

Es normal que haya día grises, días donde tu único punto en mente sea el de desaparecer... Ver un cielo estrellado y una vida tan triste te provocan esas ganas de abandonar el mundo para volar hacia la oscuridad desconocida, días donde te arriesgarías a ir a cualquier sitio desconocido porque cualquier sitio podría ser mejor que este. 

Esos días existen y siempre lo harán, siempre no conseguirás tus propósitos, todos tus sueños no se harán realidad, la persona a la que amas no siempre estará a tu lado, tus amigos tendrán que irse y otros desaparecerán sin más...

Pero esto no es una desgracia como solemos pensar, esto es una fortuna... gracias a esos días aprendemos a valorar los días donde una sonrisa despierta contigo en lo más profundo de la mañana. Gracias a que algunos amigos se van podemos valorar como se merecen a los que quedan. Gracias a que las personas a las que amas no te corresponden, puedes optar a conocer a la que te va a acompañar el resto de tu vida.

Toda parte buena tiene una mala... La vida trae consigo a la muerte, pero no hay que temerla, es la naturaleza de nuestra existencia. Es triste que tengamos que depender de factores externos, sobrenaturales, inventados,  para aceptar la parte mala de nuestro ser, cuando sabemos que no podemos hacer nada porque es una ley que viene en la constitución que nos entregan nada más nacer. 

Omitamos esa parte mala y disfrutemos la buena, la de la vida y la de todo lo demás... Disfrutemos cada momento que la parte positiva nos ofrece, y tratemos de aprender de la negativa, porque así pasará más rápida y porque así, podremos hacer que la otra merezca realmente la pena. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ya tengo mi estrella...

Y de pronto te paras a mirar las estrellas, ninguna brilla por encima de las demás... sólo una que se está apagando te quema el interior, como el humo del tabaco lo hace con tus pulmones.

Perdida vaga tu mirada entre los rincones más escondidos del universo, la luna, con el brillo del sol alumbra tus cálidas y hermosas lágrimas que adornan tu cara como las metáforas hacían con los poemas de Lorca. 

Pero llega un día, que las sonrisas que antes se escondían en los esbozos de tu cara, comienzan a relucir... La alegría aparece en tu rostro como el rocío en las mañanas o las flores en primavera... Migran las tristes golondrinas de los hoyetes que tu cara comienza a destruir para formar una montaña inversa alrededor de tu boca. 

Ese día miras al cielo de nuevo y te das cuenta de que una nueva estrella comienza a relucir por encima de las demás... Pronto ves su nombre y apellidos, sus gustos, sus colores, sus formas e imperfecciones y te das cuenta, de que ninguna otra estrella podría amoldarse más a los esquemas que tu corazón tenía presentes cuando diseñaba su estrella perfecta, aquella que se fusionase con él para formar una sonrisa en tu rostro en cualquier momento y de cualquier manera.

Esa es la estrella que siempre buscas, cuya ausencia amargaba tu presencia y cuya presencia alegra cada segundo de tu vida... Porque ningún día de tu vida lo acabas triste gracias a ella, aunque empiecen, siempre acaban de una manera bonita, como cualquier libro infantil. 

Así es mi vida ahora, yo encontré mi estrella, posiblemente esté lejos, pero los rayos que refleja su rostro, iluminan el camino hacia mi vida plena. 

PARA TI, MI ESTRELLA. 

martes, 19 de agosto de 2014

Nunca sabes donde encontrarás tu equilibrio, esa mitad de la balanza de tu vida que te permite aferrarte al suelo sin tener que hacer malabarismos para resistir en ese fino hilo que debate tu vida y tu muerte.

Tampoco sabes el tiempo que tardarás en perder esa posición y cuando volverás a balancearte.

Pero el caso es que vivimos debatiendo con nosotros donde queremos estar, con quien queremos ir y de qué manera, para intentar estar en ese punto la mayoría del tiempo

Imposible por otro lado, para buscar estamos diez veces más que el tiempo que disfrutamos de esa sensación de paz y estabilidad. Recordar el dicho: "Después de la tormenta siempre viene la calma", el problema es que en la realidad, la tormenta es todo el día, la calma llega en breves momentos, ni siquiera durmiendo evitamos ciertos relámpagos y truenos que provocan en nuestros cuerpos sensaciones de insomnio. 


Me tiré tanto buscando ese equilibrio que pienso que la búsqueda se hizo crónica, incurable... Llevo vagando por este desierto tanto tiempo, con tantos espejismos de caudales llenos de agua donde vivir tranquilo por un tiempo, que ya no sé si alguna vez estuve en el correcto y huí por no creerlo. 


Necesito una señal del destino, algo que envíe alguien que realmente exista cuando esté en el punto correcto para que pueda quedarme sin arriesgarme a llevarme chascos, para correr los caminos que hagan falta para llegar al medio, para probar el agua de una felicidad escondida en medio de toneladas de nada. 

jueves, 31 de julio de 2014

Haz el amor, arriésgate




Este es el artículo que escribí para la revista de la Universidad Laboral. Al principio no hizo mucha gracia a los creadores de la revista por posibles daños a los creyentes y seguidores de la fe cristiana. Al final acabó publicado porque no insulta, sólo dice una verdad que puede ser una vergüenza para esa secta. 

sábado, 29 de marzo de 2014

Sólo, y aquel lugar que aún palpita en mis entrañas.

Y siempre deseaba dejar ese bonito autobús de dos pisos y rojo intenso, para pasar los diez minutos anteriores a la cena en aquel verde jardín silvestre. 

La brisa rozaba mi rostro mientras el césped verde y húmedo enfriaba mi espalda cada vez más. La hierba tenía un tamaño considerable, y seguramente no hubiese sido cortada hacía unos años. Había unos oxidados columpios en el centro, donde los escasos niños de la zona jugueteaban al venir del colegio.

El ruido que generaba la ida y venida de otro chisme del parque tan solo funcionaba como un remedio para mi rutinario cansancio. 

Ese dichoso lugar fue durante aquel escaso tiempo mi paraíso artificial, que daba mil y una vueltas al paraíso que describe la biblia. 

Cuando llegué a España, quise volver, sentarme otra vez en aquel sitio para pensar, tumbarme durante algunos minutos todos los días para que mis problemas se fundiesen en lágrimas... quería volver, volver a ver a esos encantadores niños pasar su infancia en aquella morada de grandeza natural, quería volver a sentir ese frío del césped que curaba mi dolor de espalda, quería volver a sentir ese olor a hierba húmeda que era el mejor aroma que había probado nunca, añoraba cada momento y segundo pasado en aquella pradera que generó una paz en mí que perdura hasta nuestros días.

Ahora, cada momento de decepción, de agobio o de penas, me siento en la cama, me pongo un poquito de música ambiental, y trato de trasladarme aquel lugar, insólito y lleno de esperanzas y sonrisas. Raro día lo consigo, pero aunque no igualo nunca esa sensación, sólo rozar con la punta de mis sueños ese lugar me hace sentir vivo. 

Gracias, porque las gracias, no sólo se dan a personas, también a situaciones, libros, canciones o simplemente a ti mismo. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Poema de Hospital.

Hoy, mientras esperaba en el hospital a que dijesen mi nombre, se me han ocurrido estos versos. Tras pensar un rato, los he decidido llamar "Vida", pues en aquel lugar de olor diferente, es lo que se ve todos los días... vidas que vienen y vidas que se van. 

Espontánea es la vida,
del que vive risueño.
Plomosa la vida, 
del que nunca sonríe. 

Mis semanas pasan
y pasan sin miedo.
¿Dónde está el tiempo
que estaba por venir?

Con prisas este se fue, 
como las golondrinas en invierno,
como la llama de una vida
que queda sin su esencia.

Lloran los zapatos
de aquel payaso
que alegró tus primeros días.

Lloran los pájaros
que te vieron crecer
en la plaza de la alegría. 

Llora,
el amor que te amó toda la vida.

Pero tú sigues risueño,
aunque esta vez,
en una caja sin salida. 

Ahí el tiempo no pasa,
pero tampoco se acaba la alegría.

lunes, 3 de febrero de 2014

Alejando flores marchitas de mi jardín en potencia

Tal vez me cueste reconocer, por el brillante azul cielo de sus ojos, que nunca me amó. A pesar de sus dulces labios sabor a miel y de las delicadas y bonitas palabras que por ellos pronunciaba, todo fue una mentira. 

Una preciosa mentira la vida me ofreció para valor sin alas y para soñar sin la necesidad de cerrar los ojos.

A pesar de que lo anterior ya es motivo suficiente para estar loco por sus huesos, no es sólo eso lo que forma su estela de cualidades que me hicieron enamorarme y cuyo punto fuerte es el aroma de sus apalabras que conseguía llevarme a lugar afrodisíacos donde ambos corríamos desnudos  sobre la fina arena de una cala virgen y donde el sol que reflejaba en nuestros cuerpos no era más que los rayos de amor que uno lanzaba al otro. 

Fue este amor efímero como un brote que seca en apenas días, y no por no haber sido regado como merecía, sino porque otro mal brote absorbió todas las sales que le hacían falta al primero para poder seguir creciendo.

Mi problema es que he mantenido ese brote marchito durante demasiado tiempo cerca de las otras plantas de mi jardín, y su tristeza se ha contagiado al resto que han marchitado. Pero ya está, estoy intentando alejar de mi marchito jardín ese maldito brote, del que es difícil separarse porque sigue con su encanto incluso después de muerto, pero que sin embargo ha provocado la destrucción de todas mis flores. 

Cuando consiga alejarlo, las flores aparecerán de nuevo. Lo bueno es que para eso ya falta poco, porque nuevos brotes están saliendo en mi jardín de la alegría... porque sí, he estado enamorado demasiado tiempo de quien no me pertenecía. 

jueves, 30 de enero de 2014

Una reflexión menos...

He escuchado muchas veces la teoría de que la vida es un árbol, cuyas ramas son caminos que van a desembocar al mismo sitio, la muerte. 
Pero para nada me planteo así la vida, o al menos no me la quiero plantear.
Es cierto que a lo largo de nuestros días obtenemos muchas situaciones donde debemos escoger una entre muchas posibilidades, es decir, donde tenemos que escoger un camino y rechazar los otros. Cuando se presentan esas situaciones, da igual lo que hagamos, porque escojamos el camino que escojamos, siempre nos quedará el mal sabor de boca, de qué hubiese pasado si hubiésemos escogido otro. 
La mayoría de veces, cojamos el que cojamos y aunque al principio nos pique la curiosidad de que encerraban los otros, nos acabamos conformando. Pero esto no siempre es así, hay veces que nos arrepentimos de haber cogido uno que no era el nuestro, aunque realmente es una hipocresía hacer eso, porque no sabemos lo que había en el otro y por lo tanto si ese otro era realmente el nuestro o no.

Para llegar a un sitio hay varios caminos, pero para nada igual de satisfactorios. Da igual que digan lo contrario, el fin es el mismo, pero para nada la satisfacción ni el camino hasta conseguirlo. Por mucho que una persona llegue a ser policía, no es lo mismo que lo consiga esforzándose día a día y estudiando, que gracias al amigo de su padre que está en el juzgado de selección. Ambos llegarán a trabajar en lo mismo aunque por diferentes vías, sí, pero el que se ha esforzado podrá llegar a la meta y decir que lo ha conseguido, podrá ser alabado por sus allegados, felicitado por sus compañeros y podrá apreciarse un poco más por conseguir lo que se propuso. Pero esto no le pasa al segundo, que simplemente llegará, y trabajará sin valorar su labor porque no le ha costado nada conseguirla. 

El ser humano valora mucho más lo que se consigue con esfuerzo y lucha, que lo que le dan en la mano. Puede que el destino de muchos de nosotros sea el mismo, pero no lo vamos a apreciar igual. Todos no podremos sonreír igual al conseguirlo, todos no podremos levantarnos por la mañana diciendo que estamos ahí porque merecemos estarlo, todos no podremos afirmar sin mentir que jugamos limpio, todos no podremos decir que llegamos sin poner la patilla a otro en el camino... Siento ser explícito, pero todos no vamos a poder sentirnos orgullosos de nosotros al llegar al fin del camino. 

Pararos a pensar, pero no penséis sólo en si conseguiréis vuestra meta, pensar también en como la conseguiréis, porque puede que de aquí un tiempo, cuando estéis  a apenas 100 metros de alcanzar vuestro cielo, os déis cuenta de que no habéis hecho nada más que perder el tiempo, porque lo que vais a conseguir no lo vais a conseguir por vosotros mismos. 

lunes, 27 de enero de 2014

Para Galileo

Galileo (1564 - 1642) nació en Pisa, Italia. Realmente no puedo identificar su profesión, porque los intelectuales como él, no se preocupaban por una sino por todas las facetas que afectaban al ser humano. 
La verdad es que no puedo hablar de este sujeto desde un punto filosófico, ni astronómico, ni nada... porque mis conocimientos en dichas materias son nulos, pero sí puedo darle las gracias. 

Preguntaréis, ¿Por qué las gracias? Pues muy sencillo señores, porque por personas como Galileo hemos avanzado y estamos donde estamos. Gracias a los que se atrevieron y se atreven a romper los dogmas que aplican organizaciones sin la menor prueba, a peligro de poder encontrarse en ese cuestionamiento de los dogmas, la muerte. 

"Sin embargo se mueve" dijo Galileo cuando el Papa le había obligado a desmentir todas sus afirmaciones acerca del sistema heliocéntrico, que luego, resultaron ser verdaderas. Lo que esto nos indica es que, nos pueden coartar, reprimir y torturar, e incluso, como en este caso, pueden llegar a hacer que digamos o hagamos cosas que vayan en contra de nuestra moral. Pero no señores, no nos pueden tocar lo que nosotros pensamos dentro, porque nuestros pensamientos son nuestros y sólo nosotros podemos acceder a ellos nosotros. Es cierto que mediante medios de comunicación, libros... pueden hacernos pensar diferente, pero sólo si nosotros queremos, sólo si decidimos nosotros abandonar la forma crítica que de por sí posee el ser humano.

Hoy estoy tranquilo, y no soy pesimista al contrario que la mayoría de la gente. No soy pesimista en cuanto al sistema, porque sé que siempre quedarán los del estilo de este grande de la historia de la humanidad. Son muchos los que descubren y callan por miedo a la posible represión, pero son más los que consiguen luchar contra esa represión y sacar a relucir ideas revolucionarias aunque choquen con creencias que salen en un trozo de papel. 

Hoy, aquí,  quiero pedir algo: No afirméis que sois humanos, hasta que sepáis que podéis pensar. Porque es la racionalidad lo único que nos separa de los animales, por lo tanto, sino usáis esa racionalidad, no sois más que otro animal más. 

viernes, 10 de enero de 2014

¿Vivimos soñando o soñando vivimos?

Triste es la vida del soñador
cuyas hazañas en sueños quedan.

Aunque más triste es,
la vida del que no sueña 
y es su cuerpo agua estancada.

Ando risueño,
risueño hablo y
risueño vivo. 

En sueños, quedan mis sueños
pues es por ellos por los que vivo.

No es mi vida otra cosa que un sueño
y es en ella donde habito.

Es la sinfonía de tus palabras, 
las flechas que me lanza
el viejo cupido.

Y es tu rostro el sueño de mi vida
en el que vivo. 

martes, 7 de enero de 2014

Un poco de reivindicación contra los dogmas sociales...

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=rIUSikXex5w

Nadie dijo que una canción no podía marcar tu vida como lo hace una persona. Y nadie lo dijo nunca porque sería falso. En cada momento de nuestra vida, una canción nos puede ayudar, tanto en los malos momentos, a superarlos, como en los buenos, a que se mantengan por más tiempo.

Es necesario encontrar cual es el tipo de música que produce en ti, lo mismo que produce un abrazo, y da igual cual sea, porque sea cual sea viene a ser el motivo de gran parte de tu felicidad. No hay que dejarse guiar por las opiniones que tenga la sociedad acerca de la música que te haga sentir vivo:

Si te apetece escuchar reggae, hazlo aunque vayan a decir que eres un "fumaporros", si te apetece escuchar clásica, hazlo aunque vayan a decir que eres un empollón y un friki, si te apetece escuchar JB o Miley Cyrus, hazlo aunque vayan a decir que eres maricón o una niñata, si te apetece escuchar Serrat hazlo aunque vayan a decir que eres un viejo, si te apetece escuchar Ska-p hazlo aunque digan que eres un rojo...

Escucha la música que a ti te de la vida y no la que esté de moda, no evites escuchar o incluso hacer algo que realmente quieres por miedo a lo que la sociedad pueda pensar de ti. Porque somos libres, y podemos escuchar lo que nos de la gana. Los dogmas sociales están ahí para que nosotros los ignoremos y nos hagamos más fuertes.

Desafía a la sociedad y ayuda a que estas hipocresías desaparezcan.

domingo, 5 de enero de 2014

UN POCO DE FILOSOFÍA

Todos conocemos al gran Sócrates, perteneciente a la etapa de la Filosofía Antigua y uno de los padres de la filosofía en general. Su carácter era extraño, pero lo que más le caracterizaba era su continuo cuestionamiento de todas las cosas que cualquier ser afirmaba como ciertas y que en realidad no sabía explicar por qué. El ateniense hacía cambiar de idea hasta al ser más cabezón de Atenas y lograba que reconociese su ignorancia, aunque la intención de Sócrates no era dejarlo en mal lugar, sino despertar en él la curiosidad y las ganas por encontrar la verdad. Pero si el cuestionamiento de Sócrates ya nos parece excesivo, esperad a conocer a Pirrón. 
Pirrón fue otro filósofo de la antigüedad clásica, nacido sobre el S.III a.C en Grecia y considerado el primer escéptico. El escepticismo fue una corriente filosófica basada en la duda, todo era cuestionado. La afirmación de su teoría era que nadie sabe nada y que ni siquiera esta afirmación es totalmente segura. Nosotros pensamos que sabemos muchas cosas, es más, tú podrías decir que ahora mismo estás leyendo lo que yo he escrito, pero Pirrón y los escépticos en general no estarían seguros de esto: ¿De verdad lo estás leyendo, o es sólo un sueño?.
Esta filosofía la aplicaba Pirrón a todas las facetas de su vida, una leyenda cuenta que este casi cae por un acantilado porque a pesar de ver el borde rozando la punta, dio un paso hacia delante porque pensaba que podía estar soñando y que por lo tanto no le pasaría nada. El griego no se fiaba de sus sentidos, porque podrían estar mintiéndole como lo hacen en algunos casos: oyes un ruido en la oscuridad y piensas que es una persona y luego es aire, o piensas que has oído un león y luego simplemente es tu marido bostezando. Posiblemente Pirrón abría muerto muy joven si no hubiese tenido a sus amigos cerca que le salvaban de todas las barbaridades que fruto de su filosofía llevaba a cabo.
Todos podemos pensar que Pirrón estaba loco, o que esto son simplemente falacias y leyendas que se han creado a lo largo de la historia. Lo cierto es que hay muchos escritos sobre este, aunque él personalmente no dejó ninguno por un sencillo motivo: si todo era cuestionado, no podía afirmar nada porque podría no ser verdad. 
Otra leyenda cuenta de Pirrón que se echó a la mar con un grupo de marineros y que una estrepitosa tormenta les pilló por medio. Mientras los marineros corrían desesperados sin encontrar solución alguna, el filósofo ni se inmutó al pensar que existía la posibilidad de que eso fuese una alucinación y no estuviese pasando. Como Sócrates, Pirrón consideraba al hombre feliz el que descubría la verdad de como son las cosas y que aptitud hay que tomar ante ellas, pero en este caso era mucho más difícil porque afirmaba que nadie podría conocer estas respuestas al estar lejos de nuestras posibilidades. 

Obviamente la aptitud de este filósofo puede ser mortal si la aplicamos en nuestra vida, pero nos vendría bien tomar un poco de indiferencia de Pirrón para ser más felices. Si aprendiésemos a ignorar un poco, los problemas minúsculos que nacen día a día y que no son decisivos en nuestras vidas, conseguiríamos ser más felices. Porque son esos problemas, los que se van juntado hasta formar un muro que nos deja bloqueados pero que es imposible de derruir. 

OTRAS FILOSOFÍAS DE VIDA


Me gusta leer sobre la filosofía de los grandes, sus palabras cambian mi vida y cada uno de ellos me influye a su manera, pero fue con la llegada de este año con la que me di cuenta de que no sólo me tengo que fijar en los grandes, sino también en la gente con la que día a día comparto mi vida, que también tienen su filosofía de, pero que en ningún sitio está escrita y que sólo observando se puede aprender.
Seguramente haya mucha gente a la que admire, y de la que me gustaría hablar en este triste blog, pero hay sobre todo alguien que destaca con su forma más que otras personas. No importa el nombre de ese alguien sino su increíble manera de vivir la vida, que es de la que a continuación voy a describir. 
Mi último post habla de Pirrón, el escéptico que todo pensaba que al igual que podía ser verdad, podía ser mentira y por lo tanto no temía a nada. Yo terminé afirmando, que a pesar de que Pirrón tenía una filosofía temeraria, era de admirar y aconsejable de aplicar en algunas facetas de nuestra vida, con los problemas minúsculos, que son al fin y al cabo los que nos deterioran, porque problemas graves, hay pocos, y sobre todo a edades tempranas. 
Es difícil para la mayoría de humanos aplicarlo, pero es eso lo necesario para ser feliz, y es eso precisamente lo que esta persona "x" ha logrado con su escasa edad. Con esto no me refiero a que "x", sea un escéptico alocado que podría morir con cualquiera de sus actos, sino que ha aplicado ese escepticismo a las facetas de su vida que le impedían, como nos impiden a casi todos, ser feliz. Ha sido seguramente inconscientemente como ha manejado la teoría de este grupo filosófico para alcanzar el fin que todos perseguimos pero que pocos lo consiguen rozar. 
Es difícil entender lo que digo, pero tal vez así se vea mejor: Normalmente, aunque tratemos de aparentar que no, las cosas que dicen de nosotros, nos duelen. Cualquier acto es criticado hoy por la sociedad que nos rodea, y en seguida somos clasificados en un grupo al que tal vez no pertenezcamos o al que sí pertenezcamos y ni nosotros lo sabemos. En cualquier caso, de los muchos que hay, la mayoría de nosotros no conseguimos la felicidad o hacer lo que queremos por miedo a que esa clasificación social nos genere rechazo u odio. 
Sin embargo "x", con su astucia ha sabido ignorar este miedo y hacer, decir y oír lo que realmente su corazón le dice. En definitiva, lo que hace día a día es ser fiel a lo que su cerebro le ordena, a lo que es él como ser humano. Esto puede parecer sencillo pero no lo es, y pocos lo consiguen. Además ha conseguido mirar desde dentro los pequeños problemas como algo insignificante y los grandes problemas como algo minúsculo, de modo que su cerebro crea un ambiente muy positivo en su vida para que este llegue a tocar la felicidad con la punta de los dedos. 
Para nada quiero decir que "x" sea perfecto, porque todos tenemos nuestros más y menos, pero realmente la filosofía que él ha elegido para vivir su vida debería ser envidiable para vosotros, siendo envidiable ya para mí. 
"X" no es un filósofo conocido, pero sí una persona con una filosofía correcta para ser feliz. Espero que no la cambie nunca, y que los años no le hagan transformarla, porque aunque grandes como Platón fueron modificando sus pensamientos, hay cosas que no debemos tocar nunca. 


HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

Alzan las armas
los soldados de plomo
sin miedo a morir en la batalla.

Cantan los pájaros 
y se oyen disparos en las trincheras.

Unos soldados gritan, 
otros lloran, 
y otros ríen.

Pero sólo uno habla,
es Miguel recitando poesía.

Hace de su palabra su escudo, 
y es su arma su cuaderno.

Con ellas cuenta al enemigo 
que la vida es el nacimiento de lo muerto.

Se inspira Miguel en la libertad,
para cargar su pistola 
que dispara ensueños.