sábado, 4 de noviembre de 2017

La vida...

Siempre me pregunté qué es la vida y hasta hoy no me había dado cuenta de que la respuesta estaba en la propia pregunta:

Porque la vida es eso, es plantearse qué deparará el próximo segundo sin tener ni la más remota idea de ello. La vida es buscar la claridad del futuro a pesar de que nunca nos consigamos librar del engorro de la incertidumbre. La vida es pelear con todas nuestras armas por dar cierta lógica a un suceso reciente mientras planeamos cosas que nunca ocurrirán.

La vida también es plantearse metas, aunque muchas de ellas no se cumplan, aunque el camino a conseguir algunas nos desvíen y consigamos otras. 

La vida es mirar a alguien y sonreir, alguien a quien el tiempo te arrebatará o al que verás día tras día con placer hasta que tus minutos sean absorbidos por la tierra. 

La vida es inicio y es fin, es abrir puertas con la mano mientras cierras otras con el pie. Es asomar la cabeza por la ventana para tomar aire puro y poder seguir. Es evadirte para avanzar o para caerte más fuerte que la vez anterior.

La vida es chocarnos con el mismo muro una y otra vez, sangrar, y a pesar de eso sonreír y desear hacerlo otra vez. La vida es decirnos: "Voy a dedicarme a vivir sin rayarme" ignorando que son esas reflexiones las que nos han llevado a vivir un día tras otro. 

La vida es construir y derrumbar: Construir nuevos objetivos, nuevas creencias... y desechar las que ya no nos convienen. La vida es moldearnos para intentar ser más felices, como si fuésemos una plastilina que nunca tiene dos veces la misma forma. 

La vida es llorar, reír, gritar, resignarte... la vida es todo y acaba en nada.