Triste es la vida del soñador
cuyas hazañas en sueños quedan.
Aunque más triste es,
la vida del que no sueña
y es su cuerpo agua estancada.
Ando risueño,
risueño hablo y
risueño vivo.
En sueños, quedan mis sueños
pues es por ellos por los que vivo.
No es mi vida otra cosa que un sueño
y es en ella donde habito.
Es la sinfonía de tus palabras,
las flechas que me lanza
el viejo cupido.
Y es tu rostro el sueño de mi vida
en el que vivo.
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