Apreciado oriundo de esta
faz denominada “tierra”:
I
Tú, que defiendes lo sempiterno de esta
vida
y te embarcas en guerras sanguinolentas
que destruyen la inocencia de todas
nuestras hijas.
Yo, que protejo cada poro de mi cuerpo con
la sombra de los árboles
y soy partícipe de la tala de incesantes
bosques,
de la masacre de la biodiversidad a la que
pertenezco.
Él, único ser reflexivo que un día emigró y
hoy
construye inmensurables metros de vallas
electrificadas
que delimitan sueños y fraccionan sonrisas.
Nosotros, que ensuciamos con incesantes residuos
pero disfrutamos del gentil aroma de la
tierra mojada,
que liberamos nuestros deseos en mitad
del abismo del mar.
Vosotras, que vivís soñando un cuento
pero bebéis para olvidar vuestra utopía.
Vosotros, que lloráis a vuestros caídos en
batalla
mientras fabricáis las armas con las que
sus vidas se evaporan.
Ellos, a los que el amor les parece sempiterno
pero el desamor les convierte en
homicidas desalmados.
II
¿Por qué?
¿Por qué conmemoramos a quiénes un día
perseguimos sin cesar?
¿Por qué hablamos de libertad con el
corazón en la mano
cuando despreciamos a quién está
marcando la diferencia?
¿Por qué enarbolamos la bandera de un
estado caduco
si nos da pavor la perenne diversidad de
nuestras hermanas?
¿Por qué enaltecemos lo mondo de nuestro
amor
y rehusamos a este mismo cuando es
dispar?
III
Querido ser humano, evade tu pavor y
cierra los ojos:
Siente el calor de tu hermano
extranjero,
escucha cómo se jarra el alma de la niña
cuya morada ha sido bombardeada,
respira el aire puro que emana de
nuestros inefables territorios
y descansa observando la belleza del rey
de la sabana.
La vida es un ramé, un caos de
imperfecciones
que en conjunto hacen una armonía
perfecta.
Una pieza cuyas notas se pueden recorrer
una a una con libertad
pero que siempre está sujeta a la
maleabilidad de mil almas.
Agarra la mano de tus compañeros y
camina, pero por favor,
que tus pasos respeten el hábitat de los
sueños del resto,
que tus gritos no ensombrezcan la luz
que irradia el amor,
que tu felicidad no conlleve la masacre
de ninguna pasión
ni ninguna pasión ajena guíe tu propio
camino.
Querido ser humano, esto nos afecta a
todos,
sé disconforme y no alienado, sé libre,
nos lo debes, a tus hijos y a los hijos
de la humanidad.
Querido ser humano, amor, sí,
pero amor a una tierra eterna.