lunes, 10 de diciembre de 2018

Apreciado oriundo de esta faz denominada “tierra”:


Apreciado oriundo de esta faz denominada “tierra”:

I

, que defiendes lo sempiterno de esta vida
y te embarcas en guerras sanguinolentas
que destruyen la inocencia de todas nuestras hijas.

Yo, que protejo cada poro de mi cuerpo con la sombra de los árboles
y soy partícipe de la tala de incesantes bosques,
 de la masacre de la biodiversidad a la que pertenezco.

Él, único ser reflexivo que un día emigró y hoy
construye inmensurables metros de vallas electrificadas
que delimitan sueños y fraccionan sonrisas.

Nosotros, que ensuciamos con incesantes residuos
pero disfrutamos del gentil aroma de la tierra mojada,
que liberamos nuestros deseos en mitad del abismo del mar.

Vosotras, que vivís soñando un cuento
pero bebéis para olvidar vuestra utopía.

Vosotros, que lloráis a vuestros caídos en batalla
mientras fabricáis las armas con las que sus vidas se evaporan.

Ellos, a los que el amor les parece sempiterno
pero el desamor les convierte en homicidas desalmados.

  
II

¿Por qué?

¿Por qué conmemoramos a quiénes un día
perseguimos sin cesar?

¿Por qué hablamos de libertad con el corazón en la mano
cuando despreciamos a quién está marcando la diferencia?

¿Por qué enarbolamos la bandera de un estado caduco
si nos da pavor la perenne diversidad de nuestras hermanas?

¿Por qué enaltecemos lo mondo de nuestro amor
y rehusamos a este mismo cuando es dispar?


III

Querido ser humano, evade tu pavor y cierra los ojos:

Siente el calor de tu hermano extranjero,
escucha cómo se jarra el alma de la niña cuya morada ha sido bombardeada,
respira el aire puro que emana de nuestros inefables territorios
y descansa observando la belleza del rey de la sabana.

La vida es un ramé, un caos de imperfecciones
que en conjunto hacen una armonía perfecta.
Una pieza cuyas notas se pueden recorrer una a una con libertad
pero que siempre está sujeta a la maleabilidad de mil almas.
   
Agarra la mano de tus compañeros y camina, pero por favor,
que tus pasos respeten el hábitat de los sueños del resto,
que tus gritos no ensombrezcan la luz que irradia el amor,
que tu felicidad no conlleve la masacre de ninguna pasión
ni ninguna pasión ajena guíe tu propio camino.

Querido ser humano, esto nos afecta a todos,
sé disconforme y no alienado, sé libre,
nos lo debes, a tus hijos y a los hijos de la humanidad.

Querido ser humano, amor, sí,
pero amor a una tierra eterna.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Mirando a 360º

La vida es una batalla continua contra una infinitud de problemas que acontecen de forma aislada o incluso simultánea, una guerra cuyo único descanso radica en la muerte. Cada combate comienza cuando derribas los anteriores, unos son más fáciles de librar y otros requieren mil tropiezos y mucho coraje para poder enterrarlos. 

Además, en la vida los golpes no son limpios, es un juego sucio que requiere dar más y más rápido que el problema que te anula, aún con las lágrimas emborronando tu mirada, aún ciego de dolor y frustración.

Pero aún así, me resisto a pensar que la vida sea sólo un moho pútrido y maloliente, nosotros somos los que formamos las perspectivas, los que ofrecemos los calificativos a todo este caos. En nuestras manos está cambiar lo que sentimos dentro, y creo que sería suficiente con apartar la vista del frente y mirar los 360º que nos rodean: esa gente y esas circunstancias que elegimos vivir o simplemente vivimos como un momento más en nuestra existencia, como una mota más en la inefable vida de la existencia.

Joder, nos pasamos la vida mirando al frente, analizando cada acto y cada persona, buscando nombre a todo, identificando cada problema presente o futuro, cada inconveniente...tanto que no nos damos cuenta de que esto se trata de vivir, sobrevivir y ser feliz. 

Al final todos tenemos amigos, amigos que son más que eso sin ser parejas, parejas que son más amigos que otra cosa pero con los que también follamos, incluso gente a la que no sabríamos que llamar pero con los que pasamos ratos de puta madre, amores que no son frustrados ni verdaderos, llantos que no son ni de alegría ni de tristeza, días que no estamos ni tristes ni contentos, momentos duros pero no tan duros como otros, viajes que son un poco mierda pero de dónde siempre sacamos algún recuerdo que recordar las noches de verano...

Lo que trato de decir, es que al final el problema no es la vida, es la forma en que la enfocamos, si nos esforzásemos más en disfrutar cada momento en lugar de intentar pasar al siguiente, en disfrutar de cada persona que tenemos al lado sin necesidad de buscar la explicación perfecta, igual la vida no nos parecería una mierda sino una lluvia de oportunidades. 




sábado, 28 de julio de 2018

A grandes disensiones, grandes cambios.

Como seres humanos todos y cada uno de nosotros tenemos derecho a encontrar y disfrutar de la felicidad, pero bien es cierto que hay veces que esa felicidad viene de la mano de alguien que por desgracia para nosotros no la encuentra a nuestro lado y debe partir para ejercer su mismo derecho. 

No es algo malo ni bueno, es algo que forma parte de la vida, tal y como ocurren las grandes coincidencias ocurren las grandes disensiones. No somos ni mejores ni peores por reconocer que sentimos sin recibir a cambio, tampoco somos malos por no sentir sin esforzarnos cuando alguien da un pedazo de vida por nosotros, todo forma parte de un ciclo que nunca se repetirá. 

También es de humano dejar marchar, dejar volar a alguien que a nuestro lado perdió la magia o nunca la tuvo. que cerca nuestro no hace sino alejarse de su único bien preciado. 

No es hablar por hablar, es hablar mientras los recuerdos tiran uno a uno de mis pelos para erizarlos, es hablar mientras un nudo me anula la respiración y me deja noqueado. 

Está bien venirse abajo, está bien sufrir porque si no la vida no sería vida, pero siempre utilizando el dolor como un impulso para que la próxima vez el salto sea mayor. La felicidad es una plastilina que todos y cada uno de nosotros tiene en la mano y puede moldear a su gusto, hay veces que la forma no nos lleva al fin, pero siempre, siempre, tienes la oportunidad de darle otra forma diferente.






viernes, 4 de mayo de 2018

Mi primer amor

La primera persona de la que me enamoré me enseñó sobretodo a aceptar que las cosas no salen como uno quiere, que te puedes enamorar y que no estén enamorados de ti o viceversa, y que eso forma parte de la vida, que hay que asumirlo y aceptarlo.

Mi primer amor también me enseñó a luchar hasta el final pero siempre conociendo que a veces hay que saber desistir y perder una batalla para ganar la guerra de una vida. 

Mi primer amor me enseñó a llorar entre cuatro paredes y a sonreírle al mundo para que no se preocupase por mi. Él fue quién me enseñó a pasa página cuando apenas sabía por dónde cogerla, el que me demostró que el dolor transformado en odio sólo nos pudre y que es el amor transformado en cariño lo que nos deja avanzar.

Me enseñó además que la buena música, la buena compañía y el tiempo curan cualquier herida por profunda que parezca, que el insomnio se cura con una siesta y que nadie, salvo nosotros mismos, es imprescindible para nuestra felicidad.

Pero, ¿sabéis cuál fue su mejor lección? Que soy un ser humano, y que me puedo equivocar, que debo ser crítico con mis errores, pero siempre, darme un respiro.

Gracias por enseñarme a volar. 

lunes, 16 de abril de 2018

"ADIÓS"

Da tanto miedo decir "adiós" que a veces nos sometemos a auténticos aspavientos por mantener una muerte viva. Seguir adelante y no mirar atrás desgarra hasta tal punto que a veces puedes hasta escuchar tus vísceras imperadas por el sufrimiento.

Desde despedir a una persona hasta un sentimiento por alguien que hace tiempo que se fue, abandonar un lugar o una amistad que se ahoga en arenas movedizas, e incluso dejar atrás un hábito que nos acompaña desde que éramos niños. Para que nos entendamos, pasar página lleva implícito cortar nuestra yema del dedo con la punta del papel, y que escueza. 



Poder decir adiós, y decirlo de verdad es cosas de valientes, y todos y todas somos valientes en un momento determinado, nos cueste más o menos tiempo, al final todos nos armamos de valor para poder seguir caminando. 


Y al final es verdad que al otro lado siempre espera una "tabula rasa", un espacio en blanco para poder construir de nuevo algo que nos haga felices, no es nada malo, pero sí puro e infinito, y lo infinito a los seres humanos siempre nos dio pavor.


A mi me cuesta, muchísimo, pero siempre tuve personas maravillosas a mi lado empujándome a ver la siguiente página. Un consejo, apoyaos en ellas, vuestra gente no es quien genera  vuestra felicidad, pero sí los que crean el caldo de cultivo para que vosotros mismos la podáis rozar. 

Y no olvidéis nunca que sois valientes y únicos, y que con vosotros no puede nada ni nadie, con un poco de fuerza interior siempre es más fácil. 

Recordad, a veces vencer al miedo y decir adiós desvela auténticas maravillas del siguiente capítulo de nuestra vida. 





miércoles, 28 de marzo de 2018

Oda a la incertidumbre.

A veces, no sabes si enfrentarte al pudor de tu corazón desnudo merece la pena, si debes salir sin ropa en medio de un temporal de sentimientos sin significado y de significados sin expresión, o simplemente quedarte durmiendo.

Es cierto, la incertidumbre es la mejor aliada de la antítesis de nuestro fin, pero a veces es el mejor protector frente al frío invierno de un aliento ausente en nuestra cama: La incertidumbre ahorra susurros que queman pero no permite los días de sol que dan fuerza.

¿Debemos abandonar los brazos de la seguridad para volar en dirección contraria? ¿Debemos permitir a alguien que recorra nuestro cuerpo con sus manos sin que priven  nuestra alma de su propia libertad pétrea? ¿Debemos dejar libertad a nuestros sueños que sólo quieren que galopar como caballos?

Hay tantas respuestas como porciones de alma esparcidos en todos los recovecos del mundo, muchas respuestas para una infinidad de circunstancias y para millones y billones de cuerpos rasgados.

Encontrar nuestra propia respuesta es la que nos hace libres y no hipócritas aunque la elección de mañana sea diferente a la de hoy, aunque la de pasado duela y con la del año que viene gimamos de placer.

Elegir mal daña pero sella experiencia en las vísceras, elegir bien, hace feliz. Surfea en un mar de notas y siempre obtendrás respuestas, aunque no siempre las correctas. Y recuerda, siempre hay un camino de vuelta, y si no, una salida de emergencia.




miércoles, 24 de enero de 2018

Vuelve, revive y vuelve a vivir.

Algunas veces, cuando las fuerzas flaquean, intento regresar durante unos minutos a mi infancia para recuperarlas y poder seguir caminando. Y es que puede parecer que no, pero si lo intentas con ganas y necesidad, hay veces que antiguas vivencias te pueden volver a erizar el vello de forma tan intensa como te los erizó su propia vivencia.

La verdad es que mi vida no es difícil, decir lo contrario sería insultar a los miles y millones que sufren enfermedades, que mueren, o que para sobrevivir se tienen que jugar la vida cruzando un océano en un bote salvavidas. Pero aún así, como decía Ortega y Gasset, yo soy yo y mis circunstancias, y aunque en una pirámide de preocupaciones las mías ocupasen no más que la base o el subsuelo, hay veces que para mi, como para todos, estas pueden generar tal resistencia que impidan cualquier movimiento.

Me pasé muchos años intentando encontrar una manera de poder tirar mi cuerpo hacia delante para no estancarme en las muchas arenas movedizas que te aparecen durante la vida, y os puedo decir que a parte de la gente que me rodea, volver y revivir es lo único que ha secado las lágrimas que corrían hasta mi ombligo:

Volver y sentir el agua del río correr; sentir las carcajadas sempiternas de mis amigos y amigas de toda la vida; bailar al son de la canción que un día sonó en el primer bar donde me emborraché; saborear mi primer gran beso equivocado y mi primera cerveza; volver a amar por un segundo a la primera persona a la que un día amé; volver a respirar el aroma de la feria de 2013, el olor a verano que se incrustaba en todos tus poros de camino a una pradera; el dolor de riñones que me dejaba una gran temporada de vendimia; y las miles y miles de sensaciones que corrían por mi cuerpo durante la navidad cuando apenas era un niño.  

Hay veces que necesito volver y observar mis metas del pasado, las que conseguí y en las que he fracasado, volver a sentir las vibraciones que focalizaron a mis neuronas hacia un objetivo, y las hormonas que consiguieron secar sus lágrimas para seguir, y seguir, y seguir...

Volver y sentir antiguos recuerdos no es vivir del pasado, es aprender de este y utilizarlo para poder marcarte un nuevo objetivo, para sacar coraje para conseguir uno que ya te has marcado.

Vuelve, revive y vuelve a vivir.