Me gusta leer sobre la filosofía de los grandes, sus palabras
cambian mi vida y cada uno de ellos me influye a su manera, pero fue con la
llegada de este año con la que me di cuenta de que no sólo me tengo que fijar
en los grandes, sino también en la gente con la que día a día comparto mi vida,
que también tienen su filosofía de, pero que en ningún sitio está escrita y que
sólo observando se puede aprender.
Seguramente haya mucha gente a la que admire, y de la que me
gustaría hablar en este triste blog, pero hay sobre todo alguien que destaca
con su forma más que otras personas. No importa el nombre de ese alguien sino
su increíble manera de vivir la vida, que es de la que a continuación voy a
describir.
Mi último post habla de Pirrón, el escéptico que todo pensaba
que al igual que podía ser verdad, podía ser mentira y por lo tanto no temía a
nada. Yo terminé afirmando, que a pesar de que Pirrón tenía una filosofía
temeraria, era de admirar y aconsejable de aplicar en algunas facetas de
nuestra vida, con los problemas minúsculos, que son al fin y al cabo los que
nos deterioran, porque problemas graves, hay pocos, y sobre todo a edades
tempranas.
Es difícil para la mayoría de humanos aplicarlo, pero es eso lo
necesario para ser feliz, y es eso precisamente lo que esta persona
"x" ha logrado con su escasa edad. Con esto no me refiero a que
"x", sea un escéptico alocado que podría morir con cualquiera de sus
actos, sino que ha aplicado ese escepticismo a las facetas de su vida que le
impedían, como nos impiden a casi todos, ser feliz. Ha sido seguramente
inconscientemente como ha manejado la teoría de este grupo filosófico para
alcanzar el fin que todos perseguimos pero que pocos lo consiguen rozar.
Es difícil entender lo que digo, pero tal vez así se vea mejor:
Normalmente, aunque tratemos de aparentar que no, las cosas que dicen de
nosotros, nos duelen. Cualquier acto es criticado hoy por la sociedad que nos
rodea, y en seguida somos clasificados en un grupo al que tal vez no
pertenezcamos o al que sí pertenezcamos y ni nosotros lo sabemos. En cualquier
caso, de los muchos que hay, la mayoría de nosotros no conseguimos la felicidad
o hacer lo que queremos por miedo a que esa clasificación social nos genere
rechazo u odio.
Sin embargo "x", con su astucia ha sabido ignorar este
miedo y hacer, decir y oír lo que realmente su corazón le dice. En definitiva,
lo que hace día a día es ser fiel a lo que su cerebro le ordena, a lo que es él
como ser humano. Esto puede parecer sencillo pero no lo es, y pocos lo
consiguen. Además ha conseguido mirar desde dentro los pequeños problemas como
algo insignificante y los grandes problemas como algo minúsculo, de modo que su
cerebro crea un ambiente muy positivo en su vida para que este llegue a tocar
la felicidad con la punta de los dedos.
Para nada quiero decir que "x" sea perfecto, porque
todos tenemos nuestros más y menos, pero realmente la filosofía que él ha
elegido para vivir su vida debería ser envidiable para vosotros, siendo
envidiable ya para mí.
"X" no es un filósofo conocido, pero sí una persona
con una filosofía correcta para ser feliz. Espero que no la cambie nunca, y que
los años no le hagan transformarla, porque aunque grandes como Platón fueron
modificando sus pensamientos, hay cosas que no debemos tocar nunca.
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