martes, 1 de diciembre de 2015

Más allá de lo que ves.

Nos enseñaron a quejarnos demasiado, nos pusieron el filtro en blanco y negro sin tan siquiera  preguntar, nos enseñaron a ver la vida con sus defectos pero no con sus virtudes, a ver lo negro de la gente que nos rodea, a sacar la nube oscura de aquel día que fue totalmente soleado, nos enseñaron a fijar nuestras pupilas en la parte que no funciona del todo bien en nuestra situación,  de hecho, somos capaces de comentar el chaparrón que cayó la tarde anterior, sin mencionar los siete colores que se formaron gracias a la refracción de la luz del sol con esas gotas de agua.
Somos incluso capaces de echar en cara a alguien una minucia a pesar de que de una forma u otra nos esté dando la vida, o lo que es más importante, las ganas de seguir con ella.
Vivimos nuestros escasos minutos en esta existencia preocupados, cansados por temas y personas que nada deberían decir, exhalamos más de un 80 por ciento de nuestro aliento en particularidades negativas que a la larga no son relevantes en nada, y no, no lo digo yo, nos lo decimos todos y cada uno de nosotros cuando dejamos pasar el tiempo.
Parece que los tópicos que pretenden acabar con esta visión de la vida no funcionan, por mucho “Carpe Diem” que pongamos en las viejas y oxidadas carpetas de la universidad, o por muchas frases motivadoras que nos tatuemos en los senos, no logramos cambiar esta visión del mundo que tanto daño hace, y es que esta visión es la que trae divorcios, maltrato, guerras, hambre… esta infelicidad deriva en odio.
Es increíble, y triste, pero es cierto, y ¿sabéis por qué? Porque necesitamos muy poco para ponernos tristes, pero mucho para ser felices, y además la tristeza dura más, la felicidad es como efímera como el gas, dura cuestión de segundos concentrada.
Pero es hora de que cada uno pongamos punto y final a esta visión en nuestras vidas. Tenemos que empezar a disfrutar de cosas pequeñas, tenemos que empezar a hacer esas cosas que nos harían felices sin mirar las consecuencias, tenemos que empezar a bailar en medio de la calle aunque tengamos a toda la gente mirando, tenemos que aprender a gozar con los acordes de nuestra canción preferida, a disfrutar del olor de la hierba mojada, a corrernos simplemente con las miradas, a decir “te quiero”  a quién queremos, y sobre todo, a dejarnos llevar a nuestro cielo a pesar de que un montón de miradas pretendan pararnos.
Y es que como se ve en el dibujo, la vida no sólo es gris, la vida tiene un componente de color que tenemos que empezar a sacar a relucir, una parte de felicidad que es la que tiene que empezar a mandar,  y sí, está claro que todo no puede ser de color en la vida que tiene que haber problemas para saber valorar lo bonito,  pero señoras y señores,  humanos en general, como decía Aristóteles, en el punto medio está el triunfo.


Muchas suerte y a ser felices. 

PD. Agradecer la creación a David Martínez González (Instagram: david.millss), un paisano no sólo de tierra sino de alma, un soñador, alguien que sí desarrolla su fin sin miedo. No cambies.



viernes, 13 de noviembre de 2015

Me equivoqué, lo siento.

Me equivoqué, lo reconozco, sé reconocer cuando no hice las cosas bien.
Contigo fue así, todo paso que di, aunque ninguno fue excesivamente importante, lo di en mala dirección.
No tengo excusas para poner, ni para que perdones mi torpeza humana, pero debes saber que nunca supe como actuar contigo.
Tú eres la única persona que me supo hacer feliz de verdad, y no, no es que no fuese feliz antes de ti, sino que nunca había rozado las moléculas de agua de las nubes como lo hice contigo, y no, como ya dije una vez, tampoco nunca antes nadie ajeno a mi cuerpo había logrado evadirme simplemente hundiéndome en su pecho. 

Y no sé a ti, pero a mi cuando la vida me da una señal así, me pongo nervioso, se me acelera el ritmo del corazón, me sudan las palmas de las manos, y mi cerebro resbala en cada decisión. 
Vuelvo a repetirte que no, no son excusas, y también te digo que volvería a actuar otra vez como lo hice ayer, y es que soy humano, y tengo mis imperfecciones, y esas van a venir conmigo hasta el asilo e incluso allí, lo quiera o no, lo quieras o no.

Sé que ya nada volverá a ser lo que un día fue en mi imaginación, por mucho que me empeñe, los errores se deben pagar, así funciona la mente humana. No creo que tenga que pedir perdón, todo lo disculpa ya mi mente estúpida, y además, tampoco creo que una palabra que no es más que una vibración del aire, pueda arreglar una herida que se está desangrando.

Pero si que debes tener algo claro, si algún día me pides que tapone la herida, o que ampute el miembro afectado, lo haré, agraciadamente, la herida de la metáfora es perjudicada por el tiempo, en nuestra herida el tiempo que transcurra solo puede sanar. Afortunadamente también, o desgraciadamente, mi vida se basará en curar heridas, espero sinceramente, que juntos podamos curar la nuestra. 

*No basado en hechos reales. 

domingo, 4 de octubre de 2015

Escogiendo abrazos... El del amor de mi vida.

¿Os habéis parado a pensar la cantidad de abrazos que recibimos a lo largo de nuestra vida?
Seas o no seas cariñoso, siempre recibes y das más abrazos de los que te podrías imaginar. 

Hay abrazos de tristeza, cuando muere un familiar y la gente quiere donar a nuestros cuerpos helados, parte de su calor.
Hay abrazos de ánimo, esos que te dan los amigos o la familia cuando algo no va como deseas, cuando has tenido una ruptura, o cuando no has logrado una meta. También me gusta llamarlos abrazos "de impulso" porque aunque la función sea proteger, el fin o lo que intentan conseguir, es que salgamos de ese hoyo en el que la vida nos ha metido sin nosotros tan siquiera verlo. 

Podría seguir analizando abrazos, pero me tiraría toda la noche, cada cual sabe que abrazos recibe y para qué los utiliza, pero, ¿Os habéis parado a pensar esos abrazos que recibes de tu madre o de tu padre cuándo eres un niño?

Las típicas situaciones donde con unos 8 años lloras desconsoladamente porque te ha pasado algo "malo" (Se te ha roto tu juguete preferido o un niño no te deja su balón) y piensas que el mundo se acaba y que no hay nada detrás. ¿Cuál era el remedio? Un abrazo de tus padres sumado a unas efímeras palabras en el oído. 
En ese abrazo consigues creerte el centro del universo, invencible, durante ese instante y los minutos que vienen después piensas que puedes lograr todo lo que te propongas (Hacer un castillo con la arena de la playa, o hacer una figura con el globo que cogiste del pediatra). En ese momento te aíslas del mundo, sólo existes tú y tus padres. Creo que ningún abrazo de los mencionados puede igualar esa sensación por mucha duración o intensidad que tenga.

Pero hay uno que sí: El del amor de tu vida. O al menos eso creo, o al menos así identifiqué yo al amor de mi vida, por un abrazo, un abrazo que recibí brevemente y que consiguió hacerme sentir como un día lo lograron hacer mis padres: el único ser del planeta que sería capaz de todo. 

Siendo sincero, agradezco mucho los abrazos de mi familia, de mis amigos e incluso de esas parejas que un día tuve pero que se fueron. Agradezco incluso los abrazos a las futuras parejas que un día tendré, pero hay sensaciones que no se pueden igualar. 

Por eso os digo una cosa, si alguien os ha conseguido trasladar otra vez a esas sensaciones, no le dejéis perder, posiblemente sea el amor de vuestras vidas, y aunque personalmente crea que amores hay más de uno, no está el tiempo ni la vida como para no subirse a un tren por muchas condiciones adversas que haya. 

domingo, 20 de septiembre de 2015

"No os rindáis, aunque en mundo esté en vuestra contra..."

Hay veces que el amor no es suficiente para estar con alguien. El miedo a acariciar otra alma con la tuya puede construir tal muro por medio, que mientras el mundo sigue funcionando tal y como te explicaban en el colegio, tú no sabes reaccionar.

Por mucho que tengas pies, si no tienes zapatillas, hacer una maratón sería casi imposible. Por mucho que tengas una cabeza amueblada, y un lapicero, sino tienes algo de dinero estudiar te es imposible. 

Muchas veces tenemos que renunciar a lo que nos hace realmente felices, a lo que trocea nuestro alma, porque hay otra fuerza mayor que impide avanzar o desarrollar esa sensación tal y como merecería la pena.

Aún así creo en la fuerza humana, no creo en los milagros ni en dioses creados para conformar a la población, pero sí en nuestra fuerza interior, en un alma que tal vez no sean más que reacciones químicas entre neuronas, pero que aún así está presente en cada uno de nosotros.

Levantar de un coma tras años es casi imposible, pero hay veces que las ganas de un cerebro casi muerto, o de un corazón que aún dejó cosas en el mundo sin resolver, consiguen revivir un cuerpo postrado en una cama durante tanto tiempo.

Creo en eso, tal vez soy culpable e iluso, pero necesito creer en eso, por mi, por mis futuros pacientes, y porque si no, nada en mi vida tendría sentido. Se pasa mal, es verdad, tal vez muchas veces esperamos esas reacciones casi imposibles en situaciones que nunca se darán, pero hay veces que es mejor vivir con esperanza e ilusión y esperar que la vida se dejé llevar hacia el camino que a ti te convence.

No intento convencer a nadie de que nunca pierda la ilusión, hay veces que es imposible mantenerla, pero si trato de advertir que hay que luchar, en cada momento y en cada situación, por difícil o compleja que parezca, si sabes que ese fin puede ser el que te ascienda al mundo de la felicidad. No os rindáis, aunque el mundo esté en vuestra contra, sólo así algún día algo saldrá bien, y sólo así seréis de los pocos afortunados en la vida que seáis capaces de experimentar unas sensaciones inolvidables incluso en una caja de madera, e incluso cuando ya no seamos más que moléculas de polvo que viajan en el aire. 

domingo, 31 de mayo de 2015

Tú yo, después de morir. Juntos.

Siempre supe que nada éramos y separados por un haz de sufrimiento seguiríamos... Al menos hasta que un poco de viento pudiese separar nuestros labios que no se fundieron por miedo a ser lo que siempre quisimos ser.

También supe que mi corazón que aquel tiempo latía con ganas, pronto se ahogaría en un último suspiro, en el suspiro de la hora de oro, la hora donde todo fue demasiado bien para acabar muriendo. 
Pero ¿qué es la muerte sino el nacimiento de lo muerto que ahora vive en ninguna parte? Tal ve en ese lugar, y de esa manera todo sería más  sencillo.

Supe que no iríamos a ningún lado, supe que sufriría, y ahora está presente aquel pasado pensamiento que un día fue un futuro al que yo decidí volar con mis propias decisiones mas porque si había una posibilidad, una posibilidad de morir a tu lado, no podría vivir sin haberlo intentado. 

Siempre serás aquel imposible aunque un día ya no estés en ningún recoveco de mi alma. 


sábado, 2 de mayo de 2015

¡Qué vivan las lágrimas!

Hace unas semanas empecé un nuevo libro de psicología, "La Auténtica Felicidad" del gran psicólogo M. Seligmann, de la corriente psicológica del positivismo.

A unas páginas de acabarlo, y a pesar de considerarlo un libro magnífico, echo de menos algo en él que desgraciadamente creo que no tendré.

Esas escasas 400 páginas te enseñan a ejercitar las características idóneas para ser alguien feliz, pero hay algo a lo que este señor no presta atención y lo cual creo que es otro pilar más de la felicidad: la tristeza. 

Puede parecer extraño sí, pero en realidad no lo es. Y aquí os dejo la explicación sencilla que un día me lo enseñó.

Me acuerdo cuando apenas era un niño, y escuché por primera vez discutir a mis padres... Entonces pregunté: 

- Mamá, si tu y papá os queréis, ¿por qué discutís?

Mi madre contestó algo que siempre albergaré dentro de mí:

- Pablo, dos personas que se aman comparten todo, cualquier emoción por insignificante que sea. No hay dos personas iguales, siempre hay diferencia de opiniones, y si compartes todo, siempre habrá algo que discutir para llegar a un acuerdo.

Al principio no lo entendí, no entendí que amar también significase llorar y discutir. Pero con el paso del tiempo, al ver que aquellas dos personas que me habían dado la vida y que se amaban con locura, también eran capaces de discutir y llorar, entendí que todo en la vida tiene dos partes aunque la 
conclusión, el resultado global de la ecuación, era siempre positivo. 

La felicidad  no es sólo reír amigos, la felicidad también está en llorar, porque cuando lloras sufres por algo que te hizo o te hará feliz: Una madre que pierde a su hijo, está triste porque un día sintió su calor bajo sus brazos y fue feliz, alguien que llora por suspender un examen, llora porque un día se dedicará a algo que le hará feliz, alguien te tiene miedo y tristeza porque no puede decirle a alguien que le quiere, es porque el día de mañana será capaz de secarse las lágrimas y superar al miedo.

La tristeza es el inicio, el paréntesis o incluso el final de una etapa feliz, no llorar por tanto, no es señal de que seas feliz, sino de que no tuviste nada por lo que ahora llorar, y además que tampoco tendrás mañana una meta por la que luchar.


¡Qué vivan las lágrimas!


martes, 31 de marzo de 2015

Me quiero, os quiero.

Detrás de cada lagrima hay una historia, si no son dos o incluso más. A veces pienso lo sencillo que sería vivir con la irracionalidad aferrada a mi como está aferrada a una población que se empeña en vivir un cuento que no existe.

Desgraciadamente, mis pesadillas no se acaban con un pellizco, mis angustias no las sana el tiempo y mis lagrimas no se secan con el aire, no... Las mías se aferran al corazón y lo anudan, lo comprimen, lo ahogan.

Lo que un día sentí por ti sigue aferrado como cada lágrima que derramé, pero ahora hay una fuerza que siente por mi, que supera esa pena, por fin hay una lágrima en mi corazón que no es por otro sino por mí.

Me abandoné, lo sé... Pensé tanto en ti que no me acordaba quien debía ser y quien es la persona más importante de mi vida, la que me alegra, la que me escucha, la que llora por mi, la que siento... Esa persona soy yo, ni una ni otro, YO. 

Yo soy el que nunca me abandona, igual que cada uno de vosotros sois la única persona que no os traicionaríais, porque seguís vuestros sentimientos, siempre... os dejáis llevar para ser felices, ¿quién os hace entonces, más felices que vosotros mismos? Nadie.

No encontraréis persona mejor que vosotros mismos, os lo digo. Eso no dice que esté contra el amor, contra los sentimientos... existen, esas reacciones químicas, esa oxitocina que nos hace volver a sentir vivos, todos lo hemos sentido... todos encontramos a nuestra otra mitad, hombre, mujer, amigo o algo más, a esa mitad que encajó por un tiempo y que dejó de hacerlo en otro distinto, pero en un rompecabezas, no existe una única pieza, y la pieza más importante en el vuestro, siempre seréis vosotrxs mismos.

domingo, 22 de febrero de 2015

Para quién tenga miedo a ser feliz... Ama a quién te de la gana.

La primera vez que me pasó no lo entendí, tal vez tampoco lo entendí la segunda ni la tercera, pero el caso es que me fue útil, supe que yo no lo haría, yo nunca abandonaría lo que siento o lo que pienso, ni siquiera lo que soy, por miedo a nadie ni a nada. 

La verdad es que fue más fácil decirlo que luego hacerlo, me costó aprender a sonreír cuando hacían preguntas incómodas, cuando insultaban sin tan siquiera conocer lo que sentía, y aún más, cuando supe que mi vida sería diferente el resto de los días, muchos o pocos.

Aún así a todos se nos presenta una elección, un par de caminos para escoger... no es que no haya marcha atrás, la hay, pero el tiempo que andes por un camino equivocado es tiempo perdido. La elección no es sencilla, podemos elegir entre ser felices y enfrentarnos al resto, o vivir sin problemas pero infelices... Puede que así descrita no haya duda, pero en la situación es difícil escoger, de hecho al principio todos escogemos la segunda opción y la más absurda, y la explicación es sencilla... el ser humano no es egoísta por naturaleza, piensa más en la gente de su alrededor que en él mismo, prefiere la felicidad de su alrededor que la suya propia. 

Pero también hay que añadir, que casi todos, terminamos en el último... ¿por qué? Todos tenemos un punto de inflexión a mitad del camino incorrecto, todos nos paramos y nos hacemos la misma pregunta: ¿Hay alguien en este mundo que tenga derecho a decirme a quién amar, con quien gozar o  con quien compartir mi vida? ¿De verdad es tan diferente el amor cuando no es el típico amor de manual?... En este momento todos saltamos, gritamos, bailamos y vamos al camino correcto.

Pero es tan difícil dar el paso, es tan difícil cambiar el rumbo... A veces crees que es más fácil huir, llorar o callar, y así rechazas corazones dispuestos a darte vida, rechazas la sonrisa de tu propio corazón, el cantar de tu alma... y no merece la pena. 

Una vez que das el paso, te das cuenta de que no ha sido para tanto... hay gente cruel, sí, hay gente a la que defraudas, sí, tu imagen al mundo es diferente, sí, pero eres FELIZ, eres capaz de luchar por tus sueños, de llorar de alegría, y créanme, sé que eso no lo podéis hacer ahora, pero sé que si os animáis a dar el paso un día lo haréis.  

Quereros, ya os quieren aunque os pueda parecer que no, buscar un buen amigo o amiga, hablad del tema, no penséis que tenéis mala suerte por ser quienes sois, sentíos orgullosos, subid la cabeza,  y seguid caminando, dejándoos llevar, permitid que os puedan robar el corazón... Ser libres, ser felices y ser quienes sois. 


https://www.youtube.com/watch?v=vNzHJ3qTmBI

domingo, 15 de febrero de 2015

Olvidar. Olvidar. Trato de olvidar.

Olvidar, olvidar que con tu olor el oxígeno no llega a mis pulmones, olvidar que en cada sueño eres mi protagonista, mi banda sonora, olvidar que eres un pájaro que anda libre y que no hay minuto que no quiera volar contigo, olvidar que tú sollozo es mi muerte olvidar, olvidar que cada sonrisa en tu tez, es la luz que ilumina mi ser.

Cada invierno cuando veo los pájaros viajar al sur, me sumerjo en un mar lleno de dudas, pensar que tú podrías ser aquella ola que me hiciese encontrar el clímax de una vida perdida...me corroe el sentido.

Desde el primer instante, desde que la primera gota de lluvia fue compartida por nuestros rostros, desde que mi corazón te eligió para compartir con él la alegría de la nueva vida, desde entonces, desde ese momento trato de olvidar la angustia que me produce no dormir bajo tu seno. 

Despierto con una triste balada, aprendo con canciones de desamor, lloro con cada lágrima que derrama tus pupilas... Desde el primer momento trato de olvidarte, pero ¿Cómo puede un hombre olvidar semejante criatura perfecta?

martes, 20 de enero de 2015

¿Sabéis qué?



Hicieron de los policías represores de la libertad, a las mujeres les expropiaron sus úteros, nos quitaron el trabajo, la dignidad, el orgullo, nos hicieron buscar en la basura, competir para ganar un puesto de trabajo, luchar por un curro que ni siquiera aseguraba poder alimentar a nuestros hijos, nos mataron por no tener para pagar un medicamento, nos dejaron morir por no investigar la cura para algo porque el tratamiento les daba más dinero, nos hicieron llorar cuando queríamos reír, nos ayudaron a poder tolerar millones de muertes en el continente vecino, provocaron que matásemos a nuestros hermanos, tíos o primos por pensar diferente...




¿Sabéis qué? No, no quiero tener hijos. No quiero que mis hijos vivan en un mundo lleno de basura, de residuos, de gente incompetente que saca a la luz su lado más oscuro para torturar a un pueblo lleno de miedo. No quiero que mis hijos sufran lo que yo sufro cuando veo a gente en la basura, cuando veo a niños que ni siquiera pueden echarse un pedazo de pan a la boca.




No quiero eso, quiero cambio y quiero cambio para que mis hijos puedan crecer rodeados de amor de paz... Este mundo, esta situación no tiene sentido y la estamos consintiendo... ¿Por qué? Quién sabe, pero lo estamos haciendo.




No viváis para vosotros, vivir para vuestros hijos, se lo debéis, luchar por un mundo donde levantarte para poder comer no sea el único fin, donde levantarte para ser feliz sea tu única prioridad. Yo lo haré, no sé vosotros... pero yo lo haré.