lunes, 8 de diciembre de 2014

¿Me gusta la navidad?...

Siempre amé la navidad, desde que era niño. Aún me acuerdo la melancolía que recorría mi interior cuando se acercaban las vacaciones de navidad, la felicidad que sentía cuando veía a toda la familia reír ese 24 de Diciembre por la noche, la bonita sensación de descanso y de amor hacia ese frío que esos días más que molestar te arropaba, la sonrisa que aparecía en mí al pasar las tardes enteras en aquel lugar, con unos buenos amigos y al calor de la estufa.

Hace unos días me preguntaron que si me gustaba la navidad... Y dije que no, pero no sin pensarlo unos segundos. En ese breve período de tiempo pensé y me dije: Los años, la madurez, la experiencia, la rutina... Han roto tanto esa bonita magia de la navidad, que ya no se puede decir que me guste, porque no es así, y menos este año que la pasaré estudiando para Enero.

Contesté negativamente, pero no dejé de pensar en esa interrogante que parecía tan simple, pero que en realidad no era tan fácil de responder.

Pero hoy me he dado cuenta de una cosa, y es que la magia de la navidad siempre está, sólo que según la mente esta cambia de forma. Para mí, este año, la fuente de esa magia son los abrazos, esos abrazos que se dan a personas muy importantes y las que llevas tiempo sin ver, también las sonrisas, las vibraciones en un corazón separado en trozos por toda la península.

La magia nunca se va... pasar la noche buena con la familia y salir con los amigos, tener el árbol de navidad con las luces que te reflejan en las gafas pero que ni siquiera molestan, oír a los niños malentonar villancicos más viejos que la propia navidad, despertarse el día de reyes y ver los regalos bajo el árbol, desayunar tarde, ver la ilusión de los niños y de los mayores, de aquellas madres que juntan a todos sus hijos, aquellos hermanos que regresan sólo por navidad, aquellos tíos que ven por primera vez a su sobrina que vive lejos...

Siempre me gustará la navidad.

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