domingo, 5 de enero de 2014

UN POCO DE FILOSOFÍA

Todos conocemos al gran Sócrates, perteneciente a la etapa de la Filosofía Antigua y uno de los padres de la filosofía en general. Su carácter era extraño, pero lo que más le caracterizaba era su continuo cuestionamiento de todas las cosas que cualquier ser afirmaba como ciertas y que en realidad no sabía explicar por qué. El ateniense hacía cambiar de idea hasta al ser más cabezón de Atenas y lograba que reconociese su ignorancia, aunque la intención de Sócrates no era dejarlo en mal lugar, sino despertar en él la curiosidad y las ganas por encontrar la verdad. Pero si el cuestionamiento de Sócrates ya nos parece excesivo, esperad a conocer a Pirrón. 
Pirrón fue otro filósofo de la antigüedad clásica, nacido sobre el S.III a.C en Grecia y considerado el primer escéptico. El escepticismo fue una corriente filosófica basada en la duda, todo era cuestionado. La afirmación de su teoría era que nadie sabe nada y que ni siquiera esta afirmación es totalmente segura. Nosotros pensamos que sabemos muchas cosas, es más, tú podrías decir que ahora mismo estás leyendo lo que yo he escrito, pero Pirrón y los escépticos en general no estarían seguros de esto: ¿De verdad lo estás leyendo, o es sólo un sueño?.
Esta filosofía la aplicaba Pirrón a todas las facetas de su vida, una leyenda cuenta que este casi cae por un acantilado porque a pesar de ver el borde rozando la punta, dio un paso hacia delante porque pensaba que podía estar soñando y que por lo tanto no le pasaría nada. El griego no se fiaba de sus sentidos, porque podrían estar mintiéndole como lo hacen en algunos casos: oyes un ruido en la oscuridad y piensas que es una persona y luego es aire, o piensas que has oído un león y luego simplemente es tu marido bostezando. Posiblemente Pirrón abría muerto muy joven si no hubiese tenido a sus amigos cerca que le salvaban de todas las barbaridades que fruto de su filosofía llevaba a cabo.
Todos podemos pensar que Pirrón estaba loco, o que esto son simplemente falacias y leyendas que se han creado a lo largo de la historia. Lo cierto es que hay muchos escritos sobre este, aunque él personalmente no dejó ninguno por un sencillo motivo: si todo era cuestionado, no podía afirmar nada porque podría no ser verdad. 
Otra leyenda cuenta de Pirrón que se echó a la mar con un grupo de marineros y que una estrepitosa tormenta les pilló por medio. Mientras los marineros corrían desesperados sin encontrar solución alguna, el filósofo ni se inmutó al pensar que existía la posibilidad de que eso fuese una alucinación y no estuviese pasando. Como Sócrates, Pirrón consideraba al hombre feliz el que descubría la verdad de como son las cosas y que aptitud hay que tomar ante ellas, pero en este caso era mucho más difícil porque afirmaba que nadie podría conocer estas respuestas al estar lejos de nuestras posibilidades. 

Obviamente la aptitud de este filósofo puede ser mortal si la aplicamos en nuestra vida, pero nos vendría bien tomar un poco de indiferencia de Pirrón para ser más felices. Si aprendiésemos a ignorar un poco, los problemas minúsculos que nacen día a día y que no son decisivos en nuestras vidas, conseguiríamos ser más felices. Porque son esos problemas, los que se van juntado hasta formar un muro que nos deja bloqueados pero que es imposible de derruir. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario