Esos días existen y siempre lo harán, siempre no conseguirás tus propósitos, todos tus sueños no se harán realidad, la persona a la que amas no siempre estará a tu lado, tus amigos tendrán que irse y otros desaparecerán sin más...
Pero esto no es una desgracia como solemos pensar, esto es una fortuna... gracias a esos días aprendemos a valorar los días donde una sonrisa despierta contigo en lo más profundo de la mañana. Gracias a que algunos amigos se van podemos valorar como se merecen a los que quedan. Gracias a que las personas a las que amas no te corresponden, puedes optar a conocer a la que te va a acompañar el resto de tu vida.
Toda parte buena tiene una mala... La vida trae consigo a la muerte, pero no hay que temerla, es la naturaleza de nuestra existencia. Es triste que tengamos que depender de factores externos, sobrenaturales, inventados, para aceptar la parte mala de nuestro ser, cuando sabemos que no podemos hacer nada porque es una ley que viene en la constitución que nos entregan nada más nacer.
Omitamos esa parte mala y disfrutemos la buena, la de la vida y la de todo lo demás... Disfrutemos cada momento que la parte positiva nos ofrece, y tratemos de aprender de la negativa, porque así pasará más rápida y porque así, podremos hacer que la otra merezca realmente la pena.
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