Mi corazón tiene tantas grietas que ya ha desarrollado la capacidad de descomponerse y recomponerse de forma autónoma: Hay reconstrucciones que apenas duran segundos, pero otras... Hay otras cuyo parche está tan desgastado por el tiempo, que ya ni se adhiere, ni tapa, y esas son las que más duelen.
El amor es como la felicidad, es un ente que tiene tantas definiciones como seres humanos pueblan la tierra. Para mi el amor es libre y atemporal, puede ser desde efímero hasta inefable pero en ambas circunstancias plagado de placer y dolor, te puede enamorar desde una mirada con nocturnidad y alevosía, hasta una mente de la que nunca te podrás separar, de la que nunca te podrás olvidar, por más tiempo, por más mentes, por más parches.
Vivir con grietas es una ley que nadie dictó pero que nuestra propia naturaleza impuso cuando nos creó, pero cómo vivir con ellas sí que es cosa de cada uno, o al menos parcialmente. Yo, en mi caso, prefiero decir que sobrevivo, no que vivo, porque por mucho empeño hay almas que no saben vivir sin sufrimiento, y la mía es una.
A veces me gustaría cambiarme de mente para saber cómo sentís vosotros ese dolor, porque el mío a veces oprime tanto que falta el aire... Ojalá pudiese aprender de vosotros y vosotras, a sentir profundamente o a no sentir, cada cuál lo que se haya conseguido imponer.
Pero por favor, no confundáis la supervivencia con la infelicidad o la desesperanza, porque os aseguro que ahí fuera hay miles de almas preciosas dispuestas, no a curaos, pero sí a enseñaros a vivir con vuestro dolor y sobretodo a compartirlo, a descargarlo.
Suerte con vuestras ilusiones y desilusiones, ser siempre leones, rugiendo cuando lo requiera la vida, pero parando para relameros las heridas.
domingo, 23 de junio de 2019
sábado, 4 de mayo de 2019
Las 7550 millones de la tierra
Fui más sincero contigo que conmigo, y ninguno de los dos
escuchamos, ahí radicó el problema que nos condujo al fango.
Te dije tantas veces lo que dolía, que acabé por balbuceártelo
mil veces más sin tan siquiera sentirlo ni pensarlo. Fui como el conductor que
realiza tanto el mismo trayecto que acaba por hacerlo sin notarlo, la única
salvedad es que yo estrellé mi historia sin darle un final como el que merecía,
aunque fuese un final.
Pasa todo el tiempo en la vida, intentamos demorar tanto el
último punto de un libro que acabamos por estropearlo y convertirlo en cenizas
que se esfuman. Y si fuese así de fácil, dejar limpiar al tiempo lo que un día
nos atormentó, pues bueno, pero la realidad es que la vida es más compleja, los
hechos no son objetos que arden y se esfuman, son energía, que cambia de forma,
pero siempre está ahí: unas veces nos impulsan y otras se convierten en los
cristales de un camino por dónde tenemos que andar descalzos. Al menos, así
entiendo yo los sentimientos, cómo algo infranqueable al tiempo y a la propia
vida.
Muchas definiciones nos dirían que aceptar todo lo anterior
es madurar, pero esto no es así, o al menos no debería, porque si lo fuese,
ninguno de los más de 7550 millones de personas que habitamos el mundo, habría
madurado nunca. Veo todos los días ancianos y ancianas que luchan no sólo
contra enfermedades, sino también contra sentimientos mal crónicos que han
conseguido atascar el final de sus vidas. ¿Podemos decir que ellos tampoco han
madurado?
Yo creo que madurar, más que aprender a vivir con algo que
ha pasado, es cambiar nuestra concepción de las cosas para intentar que algo
así no vuelva a ocurrir, es aprender a saber poner un final racional a las
cosas cuando nuestras propias circunstancias nos lo estén pidiendo en lugar de
alargar finales agónicos.
Una historia breve acabada en el momento preciso, es mucho
más compleja y satisfactoria que una larga y enrevesada.
Suerte.
jueves, 14 de febrero de 2019
Reivindicando el amor, pero el amor libre.
La definición de "amor" es probablemente la más compleja y heterogénea que existe en el vocabulario de cualquier lengua de este ínfimo mundo.
Mientras que otros sustantivos abstractos como "felicidad" podrían significar para muchos de nosotros hechos muy similares, cada alma autónoma definiría "amor" con unas palabras, unos gestos y unas connotaciones totalmente diferentes. E incluso un mismo ser podría definir este ente como algo diferente de acuerdo a la perspectiva con la que lo mire y a las circunstancias en las que se encuentre dentro de su propio camino.
El amor, por mucho que nos pese a los que todavía no hemos dado con el/las alma(s) correcta(s) para fundir parte de nuestros caminos, es uno de los motores que mueve el engranaje de nuestra sociedad, y negarlo sería correr el riesgo de ser infelices. Y no os equivoquéis, no digo que sin compartir amor no exista felicidad, lo que no se podría negar es que compartir tus logros y decepciones con otra persona o personas es igual o más fructífero que hacerlo por tu cuenta.
El ser humano disfruta de este sentimiento porque la genética y evolución así lo quisieron, por eso, debemos honrar nuestra historia, aunque no fuese nuestra propia elección, y reconocer que aunque el amor es con mucho imperfecto y a veces duele, es un poderoso aliado para llegar mejor y más alto, si tú, libremente, así lo decides.
A nuestra historia como humanos también le debemos reconocer que el amor es bonito porque es diverso, porque hay tantas diferencias en él como seres humanos existimos, porque el amor no es entre un hombre y una mujer de la misma clase social a pesar de lo que afirmen seres reaccionarios, el amor supera cualquier barrera que una sociedad, religión o ideología quiera imponerle.
Este sentimiento no es San Valentín, claro que no, San Valentín es un invento de las grandes empresas para que gastes el dinero en regalos banales y efímeros. Un sentimiento tan grande no puede quedar encerrado en un único día, también es cierto ¿Pero, por qué no podemos usar un día para reivindicar que queremos y amamos a alguien?
La vida está plagada de diferencias, odio, racismo, homofobia, guerras, armas, enfermedades, desnutrición... Creo que también merecemos enarbolar la bandera de los sentimientos bellos, y hay pocos sentimientos tan bellos como besar, amar, compartir, admirar, enpequeñecer... con y al lado de alguien en cualquier parte del mundo.
Señores, Señoras... Por John Lennon y Yoko Ono, por Lorca y Juan Ramírez de Luca (Hipótesis), por mamá y papá, papá y papá o mamá y mamá, por los miles y millones de personas que han salido en diferentes puntos del mundo a reivindicar el amor libre, por los que se aman y besan donde les da la real gana, por los que se entregaron y salieron maullados pero que nunca se arrepintieron de volar.
El amor puede acabarse, no es eterno, pero mientras exista, reivindiquémoslo para mejorar el mundo.
Mientras que otros sustantivos abstractos como "felicidad" podrían significar para muchos de nosotros hechos muy similares, cada alma autónoma definiría "amor" con unas palabras, unos gestos y unas connotaciones totalmente diferentes. E incluso un mismo ser podría definir este ente como algo diferente de acuerdo a la perspectiva con la que lo mire y a las circunstancias en las que se encuentre dentro de su propio camino.
El amor, por mucho que nos pese a los que todavía no hemos dado con el/las alma(s) correcta(s) para fundir parte de nuestros caminos, es uno de los motores que mueve el engranaje de nuestra sociedad, y negarlo sería correr el riesgo de ser infelices. Y no os equivoquéis, no digo que sin compartir amor no exista felicidad, lo que no se podría negar es que compartir tus logros y decepciones con otra persona o personas es igual o más fructífero que hacerlo por tu cuenta.
El ser humano disfruta de este sentimiento porque la genética y evolución así lo quisieron, por eso, debemos honrar nuestra historia, aunque no fuese nuestra propia elección, y reconocer que aunque el amor es con mucho imperfecto y a veces duele, es un poderoso aliado para llegar mejor y más alto, si tú, libremente, así lo decides.
A nuestra historia como humanos también le debemos reconocer que el amor es bonito porque es diverso, porque hay tantas diferencias en él como seres humanos existimos, porque el amor no es entre un hombre y una mujer de la misma clase social a pesar de lo que afirmen seres reaccionarios, el amor supera cualquier barrera que una sociedad, religión o ideología quiera imponerle.
Este sentimiento no es San Valentín, claro que no, San Valentín es un invento de las grandes empresas para que gastes el dinero en regalos banales y efímeros. Un sentimiento tan grande no puede quedar encerrado en un único día, también es cierto ¿Pero, por qué no podemos usar un día para reivindicar que queremos y amamos a alguien?
La vida está plagada de diferencias, odio, racismo, homofobia, guerras, armas, enfermedades, desnutrición... Creo que también merecemos enarbolar la bandera de los sentimientos bellos, y hay pocos sentimientos tan bellos como besar, amar, compartir, admirar, enpequeñecer... con y al lado de alguien en cualquier parte del mundo.
Señores, Señoras... Por John Lennon y Yoko Ono, por Lorca y Juan Ramírez de Luca (Hipótesis), por mamá y papá, papá y papá o mamá y mamá, por los miles y millones de personas que han salido en diferentes puntos del mundo a reivindicar el amor libre, por los que se aman y besan donde les da la real gana, por los que se entregaron y salieron maullados pero que nunca se arrepintieron de volar.
El amor puede acabarse, no es eterno, pero mientras exista, reivindiquémoslo para mejorar el mundo.
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