martes, 16 de diciembre de 2014

Para tí.

El frío de la madrugada recuerda  la libertad de mis huesos a sentir aquel sentimiento que penetre en sus entrañas. 
Cada corazón helado por un amor paralizado, cada alma en pena que navega en un mar de dudas en busca de un sueño que se haga realidad, cada brisa de un mar que penetra en un nuevo cuerpo... con todo y nada aprendemos a vivir según la circunstancia en la que nuestra moral recorra la vida. 
Perjudicialmente desperdiciamos trenes cuyo billete nos dio el único amigo que tenemos realmente en la vida, la propia vida y las ramas que esta desarrolla con el paso de nueva experiencia.

Somos árboles que se quedan desnudos cuando la ley de murphy es la única ley que rige en la naturaleza, somos golondrinas que tratan de migrar con la llegada de problemas y que se encuentran con ráfagas y tempestades de palabras que evitan la huida. Somos el olor a primavera que se genera con la llegada de nuevas hojas a nuestras ramas...

Somos tanto y evitamos ser aún más, que ni siquiera se puede decir que seamos realmente. Cubrámonos de pétalos en el altar de nuestra vida, no podemos hablar ahora o callar para siempre porque debemos poder divorciarnos de palabras que pronunciamos sin querer pronunciar.

Nunca negaré la posibilidad de rectificar el no quiero que un día dijeron tus miedos y que otro nuevo día rectificará tu corazón. 

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