sábado, 13 de junio de 2020

Muerte a la muerte, vida eterna.

MUERTE

Marchitó el anhelo que dejó su ausencia
tras recorrer incesantes lares de pedregosos sentimientos 
que desprendían luces de savia nueva. 

Savia, lozana y novicia
pero camuflada por el incesante hedor
que arrojó la esperanza infaustamente en mi hábitat. 

Le otorgué un lustro de perenne dilación,
dejé que las luces de múltiples y primordiales almas
no encandilasen nuestra fusión mutua aún en potencia. 

Pero aún así fue más rápido,
corriendo acucioso superando la chiribita de nuestro nexo
dejándola ahora arrojada y emanando mil y un arias de dolor y pena. 

Su deserción fue la chispa que carbonizó mi exiguo esmero
me impregnó de niebla densa y de agrestes nubes negras,
de tormento ante cada nuevo sentimiento que se atrevió a inmolarme de nuevo.

Acabé fundiéndome con esa desesperación embalsamada
con los recuerdos que supuraban mis alas,
aquellas que dispusiste en todos y cada uno de mis escondites racionales.

VIDA

Pero de pronto el sol deshizo su enquistada penumbra
las nubes descargaron en forma de lágrimas impetuosas su densa negrura
y las notas de nuestra banda sonora enmudecieron ante un océano demencial.

Instantáneamente empezó a brotar un vals en tres por cuatro,
instantes que tardó en abatir todo el blindaje que cimenté durante lustros con el fin
 de resguardar todo mi axioma de una nueva abolición.

Alumbró el viento en mi cuerpo y sin tan siquiera inspirarlo
acabé sucumbiendo a sus encantos secretores de libertad e incertidumbre.
Viento que emanó a su llegada, huracán al que instantáneamente sucumbieron mis alas.

Toda una vida gastada en buscar el ente que renovase mi existencia
y de forma efímera probaste que tan sólo había que reorganizar mi anarquía,
decorar las nubes con miles de vibraciones y toneladas de purpurina.

Endiosé mi propia autonomía para discurrir en Marte,
no quise dictámenes que ordenasen mi camino hacia el fin de mi existencia,
pero tus juicios probaron el pacifismo entre la independencia y la fusión anímica.

(LA ETERNIDAD)

Llegaste, franqueaste mi fortificación y tan sólo robaste mi miedo.
Huiste solemnemente con todo el lastre para permitirme levitar de nuevo.
(M)e enseñaste que se puede volar, y ser, contigo.






miércoles, 29 de abril de 2020

La evolución del amor

A día de hoy, y siempre por regla general, las personas, tenemos un concepto férreo e inamovible de lo que individual y personalmente significa el amor. Cuándo estamos solos, tenemos claro cuáles son los requisitos que disponemos para amar, para abandonar lo que cada día de forma más sana nos ofrece nuestra propia independencia, las líneas rojas que no franquearíamos por ninguna persona de este planeta.

Nos hemos plantado en un punto de la evolución humana, dónde entre millones de prejuicios ya se instalan diferentes y diversas formas de vivir la vida: Imaginarte de aquí a unos años sólo en un piso en Madrid y sin hijxs, o criando de forma independiente a un hijo o hija, ya son cosas que entran dentro de la normalidad de nuestra sociedad, pero ojo, aunque nos parezca obvio, es algo que ha costado mucho tiempo.

Ante nosotros se ha abierto un amalgama inmensa de formas de comprender nuestra existencia... y sabéis de lo que hablo: ¿Cuántas actitudes habéis visto en parejas de vuestro alrededor que bajo ningún concepto llevaríais a cabo, pero que aparentemente a ellos les hace felices? ¿Cuántos tipos de parejas y de formas de expresar ese amor conocéis? ¿Cuántos "yo estoy muy bien sola" habéis escuchado de vuestra gente? En definitiva, ya no hay un molde rígido, ahora hay muchísimos más y además flexibles, y elegir uno u otro, si es que quieres encasillarte un poco, es cosa tuya, no es ni de una religión, ni de nuestras familias, ni de la necesidad de supervivencia. 

Estamos poco a poco dejando de cumplir con el modelo con el que nacíamos bajo el brazo, nos estamos desarrollando y construyendo de forma cada vez más autónoma y auto-suficiente y eso, indirectamente, nos está haciendo más exquisitos, para comer, para comprar un ordenador, para hacer nuestra casa, para encontrar un trabajo, y sí...  también para enamorarnos.

Creo que este cambio es un cambio que se lo debemos a nuestra generación, para bien o para mal nosotrxs lo estamos fusionando con nuestra propia existencia. Y la prueba está en que cuándo en casa reivindicamos esta forma de vivir nuestrxs abuelxs, incluso nuestros padres siempre tienen una frase cómo: "Si es que a día de hoy las cosas no se valoran, se dejan perder demasiado pronto", "Si es que no os gusta nada", "Si es que tiráis la toalla demasiado pronto"

Y bueno, es cierto que a veces incluso te lo puedes llegar a plantear, puedes pensar: ¿Estaré haciéndolo mal? Pero luego todos volvemos a lo mismo, porque es lo que transpiran nuestros poros, libertad, libertad y libertad.

¿Pero entonces, esta forma de ver la vida es una conquista o un retroceso?

Creo que la respuesta a la pregunta la hace la propia esencia del tema en cuestión: Cada uno es independiente y puede tener  una respuesta a esto única y con sus propios matices.

Yo siempre he tenido claro la mía, lo que se elige en libertad, y de forma individual se construye, se conserva con más cuidado y anhelo que lo que haces por presión, de la misma manera que te acuerdas mucho más del libro que decidiste leer por pura curiosidad que del que te ordenó tu profesora de Literatura para el examen de final de curso. Es algo similar a lo que Stuart Mill afirma en su "Ensayo sobre la libertad": Si no nos replanteamos las cosas que creemos o hacemos, las convertimos en una banalidad y no las aferramos a lo que realmente significa para nosotros nuestra propia existencia.

En definitiva, creo que esta nueva libertad, nos está permitiendo reflexionar sobre todas las facetas de nuestra vida hasta tal punto que podemos elegir lo qué queremos, por qué lo queremos y cuándo lo queremos, estamos construyendo un cribado excepcional para nuestra felicidad, y todo aquello, personas o cosas, que sean capaces de superarlo, tendrán la respuesta a la mayor parte de nuestras necesidades como seres humanos libres y únicos.

Conclusión

Lo que empezó siendo una reflexión del amor, ha acabado siendo una mezcla de conceptos entre los que se encuentra no sólo el propio amor, sino también otros como la libertad personal y la felicidad. Sinceramente, no sabría decir si esto es porque al final todo está ligado y convive de forma muy próxima en nuestro día a día, o porque en definitiva no soy ni filósofo ni estoy tan siquiera cerca de serlo.

Aplicando todo esto concretamente al amor, una persona que sea capaz de pasar tu cribado o que sea capaz de amoldar tu cribado a su forma, no puede ser una persona más, no puede ser una persona común, tiene que ser mucho más que eso, tiene que ser sempiterna en cuerpo o al menos en alma durante toda tu vida. 

En definitiva, decidir compartir toda tu esencia con alguien que también libremente ha decidido compartir contigo la suya, que de forma libre alguien decida respetar tus líneas rojas y tú decidas respetar las suyas, si después de todo el ajetreo de la existencia consigues estar sólo y ser libre con alguien, entonces, y sólo entonces, la construcción será una puta obra de arte y no una simple morada desde la que pasar la vida.

lunes, 3 de febrero de 2020

¿Está excluido el sufrimiento del concepto de la felicidad?

A lo largo de nuestra existencia nos enseñan a buscar una vida sin sufrimiento, pero no a saber ser felices conviviendo con él.
Muchos juzgaréis esta concepción como una visión pesimista de nuestro desarrollo, pero debemos ser sinceros con nosotros mismos al menos un momento: La vida está plagada de malos momentos duros y duraderos que abarcan un alto porcentaje de nuestra existencia sea como sea de prolongada. Es cierto que también hay buenos momentos, pero más efímeros, y con menos marca, pensadlo.

Humanos, seamos realistas, con todo lo expuesto, las herramientas que nos dan para afrontar la vida son igual de útiles que tratar de pescar una ballena con una caña, son maniobras evasivas de la realidad por su general cruel. Y diréis: ¡Está muy bien tratar de resolver los problemas! Estoy de acuerdo, pero, joder, en lo que erradicamos un problema surgen tres, por no hablar de los que no se pueden ni erradicar ni paliar. 


Pero no, esto no trata de abandonar el barco cuándo se está hundiendo, no hablo de dejar de tener pasión por la vida o de dejar de luchar siempre y día a día, hablo más bien de practicar el sufrimiento para conseguir reflectar sonrisas a pesar de que parte de nuestro cerebro esté infestado de malestar y dolor:


¿Debemos seguir traduciendo la vida en depresión y ansiedad cuando el sufrimiento invada nuestra morada, partiendo de la base de que la mayor parte de la vida trae intrínseco este sufrimiento? Yo creo que no, yo creo que debemos educarnos y educar para normalizar la cohesión del concepto de sufrir, con el concepto de la felicidad y del bienestar. nos lo debemos, se lo debemos a nuestra escasa existencia. 


No pretendo aleccionar a nadie, sólo hacer reflexionar. Entiendo lo complejo, a mi todavía hay circunstancias y hechos negativos que me presionan tanto la tráquea que no me dejan sonreír, pero lo necesitamos, necesitamos aprender a sonreír mientras nos acuchillan el alma, necesitamos luchar mientras caemos a velocidades abismales hacia el siniestro.  Y al final lo conseguiremos, igual que siempre hemos sonreído a pesar de conocer nuestro final.