¿Se puede querer y amar a la vez?
Lo cierto es que desde siempre he oído la típica expresión de la relación "amor- odio", pero nunca lo había llegado a creer del todo. ¿Cómo es posible amar y odiar a la vez? Y es que usando, como a mi me gusta usar, la ciencia, es complicado creerlo. Que dos hormonas, dos sustancias químicas antagónicas se pronuncien simultáneamente y equidistantes, no sé...
Y además, no sólo eso, sin ciencias ni demás, no me cabe en la cabeza ese concepto tan abstracto, o bueno, mejor dicho, no me cabía hasta que te conocí.
Y es que tú eres la prueba de que lo único que siempre ha desentonado mi color ocre es lo evade el raciocinio. En fin, tantos años de revolución en mi pensamiento para que vengas a romper los esquemas que ya había interiorizado.
Pero me tengo que resignar y pincharme en vena mis propias dudas: Se puede amar y odiar a la vez, porque es lo que yo hago contigo.
Te odio, te odio por ser tan cobarde, por haber permitido que una máscara sea lo que te represente en el mundo de los vivos, te odio por no servir como tu impulso para romper esas cadenas, por tolerar la necrosis del corazón común que nos constituía, te odio por no haber valorado todo lo que hice por ti, por no apreciar que mi hombro siempre fue contiguo al tuyo, te odio por no ser consciente de que la vida es demasiado corta para pensar más en los demás que en ti, te odio por no dejarme entrar por la puerta de tu miocardio.
Pero te quiero, sí, también te quiero. Te quiero por haberme hecho volar sin apenas darte cuenta, por haberme protegido con tus brazos de un mundo cruel e injusto que cada día comprendo menos, te quiero por haber sonreído ante mis fallos y por ayudarme a repararlos, te quiero por hacerme ver más tonos que el gris y el blanco, te quiero porque me hiciste quererme y provocaste que me quisiesen, porque me hiciste disfrutar como nadie lo ha hecho en una cama, te quiero porque aprendí más de ti que de cualquier maestro, porque me enseñaste que la vida son dos días y que lo importante es bailar.
Te quiere y te odia,
Pablo.