Detrás de cada lagrima hay una historia, si no son dos o incluso más. A veces pienso lo sencillo que sería vivir con la irracionalidad aferrada a mi como está aferrada a una población que se empeña en vivir un cuento que no existe.
Desgraciadamente, mis pesadillas no se acaban con un pellizco, mis angustias no las sana el tiempo y mis lagrimas no se secan con el aire, no... Las mías se aferran al corazón y lo anudan, lo comprimen, lo ahogan.
Lo que un día sentí por ti sigue aferrado como cada lágrima que derramé, pero ahora hay una fuerza que siente por mi, que supera esa pena, por fin hay una lágrima en mi corazón que no es por otro sino por mí.
Me abandoné, lo sé... Pensé tanto en ti que no me acordaba quien debía ser y quien es la persona más importante de mi vida, la que me alegra, la que me escucha, la que llora por mi, la que siento... Esa persona soy yo, ni una ni otro, YO.
Yo soy el que nunca me abandona, igual que cada uno de vosotros sois la única persona que no os traicionaríais, porque seguís vuestros sentimientos, siempre... os dejáis llevar para ser felices, ¿quién os hace entonces, más felices que vosotros mismos? Nadie.
No encontraréis persona mejor que vosotros mismos, os lo digo. Eso no dice que esté contra el amor, contra los sentimientos... existen, esas reacciones químicas, esa oxitocina que nos hace volver a sentir vivos, todos lo hemos sentido... todos encontramos a nuestra otra mitad, hombre, mujer, amigo o algo más, a esa mitad que encajó por un tiempo y que dejó de hacerlo en otro distinto, pero en un rompecabezas, no existe una única pieza, y la pieza más importante en el vuestro, siempre seréis vosotrxs mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario