domingo, 15 de febrero de 2015

Olvidar. Olvidar. Trato de olvidar.

Olvidar, olvidar que con tu olor el oxígeno no llega a mis pulmones, olvidar que en cada sueño eres mi protagonista, mi banda sonora, olvidar que eres un pájaro que anda libre y que no hay minuto que no quiera volar contigo, olvidar que tú sollozo es mi muerte olvidar, olvidar que cada sonrisa en tu tez, es la luz que ilumina mi ser.

Cada invierno cuando veo los pájaros viajar al sur, me sumerjo en un mar lleno de dudas, pensar que tú podrías ser aquella ola que me hiciese encontrar el clímax de una vida perdida...me corroe el sentido.

Desde el primer instante, desde que la primera gota de lluvia fue compartida por nuestros rostros, desde que mi corazón te eligió para compartir con él la alegría de la nueva vida, desde entonces, desde ese momento trato de olvidar la angustia que me produce no dormir bajo tu seno. 

Despierto con una triste balada, aprendo con canciones de desamor, lloro con cada lágrima que derrama tus pupilas... Desde el primer momento trato de olvidarte, pero ¿Cómo puede un hombre olvidar semejante criatura perfecta?

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