Cuántas
veces habré pensado en decirte lo que siento, para acabar sin poder tomar ni un
solo suspiro de valor y hacerlo.
Cuántas
veces habré pensado en cómo decírtelo: ¿Simple y en un triste mensaje de móvil?
¿En una carta? ¿O mejor me armo de valor y te suelto todo, de sopetón en la
cara?
Cuántas
veces habré calculado con cada punto y aparte tu abanico de respuestas y las
repercusiones que cada una de estas podría tener sobre mi vida.
Cuántas
veces he echado un pie para delante y he dicho: ¡Hoy es el día!, para al final
caerme, y caerme desde más alto.
Cuántas
veces he decidido que la mejor opción era olvidarte y pasar página, para que al
final un soplido de aire viniese y me abriese otra vez el libro de nuestra
historia por la primera cara.
Cuántas
veces he dicho: ¡Por fin lo olvidé!, y al final un sueño o un hecho espontáneo
me han hecho tragarme mis propias palabras sin tan siquiera un vaso de agua.
Cuántas
veces me he sentido orgulloso de tus logros y he sufrido con tus baches sin tú
tan siquiera saberlo.
Cuántas
noches he pasado en vela, con insomnio, por el dolor que me producía cerrar los
ojos y no ver más que tu rostro.
Cuántas
clases he pasado en babia, pensando en ti, y cuántas preguntas he recibido en
estas para las cuales sólo he tenido tres respuestas plausibles: Tu nombre, tus
apellidos, y el número de lunares que te había conseguido ver en el cuerpo.
Cuántos
polvos habré arruinado porque los labios que no han sido tuyos nunca me han
sabido del todo bien. De cuántas personas habré huido, que me amaban, pero que
no eran como tú.
Cuántas
veces nos habré imaginado besándonos, caminando por el parque, bailando en una
fiesta o emborrachándonos…
Cuántos
sueños, cuántas lágrimas…
No, no
es momento, hoy ni nunca, de huir del amor. Porque aunque nos podamos hacer los
duros, aunque pensemos que no importa y que habrá más, el amor de verdad te
perseguirá, te ahogará y te hará imposible vivir hasta que intentes o hagas lo
correcto.
¿Habrá
más? ¿Hay sólo uno? La verdad es que no lo sé, debe haber más, pero la vida es un
suspiro, y no podemos desaprovechar el aquí y el ahora.
Echarle
un par de cojones, no tengáis miedo, y
luchad: contra viento y marea, contra gigantes y enanos, contra vuestras
propias incertidumbres, y si hace falta, contra vosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario