miércoles, 24 de enero de 2018

Vuelve, revive y vuelve a vivir.

Algunas veces, cuando las fuerzas flaquean, intento regresar durante unos minutos a mi infancia para recuperarlas y poder seguir caminando. Y es que puede parecer que no, pero si lo intentas con ganas y necesidad, hay veces que antiguas vivencias te pueden volver a erizar el vello de forma tan intensa como te los erizó su propia vivencia.

La verdad es que mi vida no es difícil, decir lo contrario sería insultar a los miles y millones que sufren enfermedades, que mueren, o que para sobrevivir se tienen que jugar la vida cruzando un océano en un bote salvavidas. Pero aún así, como decía Ortega y Gasset, yo soy yo y mis circunstancias, y aunque en una pirámide de preocupaciones las mías ocupasen no más que la base o el subsuelo, hay veces que para mi, como para todos, estas pueden generar tal resistencia que impidan cualquier movimiento.

Me pasé muchos años intentando encontrar una manera de poder tirar mi cuerpo hacia delante para no estancarme en las muchas arenas movedizas que te aparecen durante la vida, y os puedo decir que a parte de la gente que me rodea, volver y revivir es lo único que ha secado las lágrimas que corrían hasta mi ombligo:

Volver y sentir el agua del río correr; sentir las carcajadas sempiternas de mis amigos y amigas de toda la vida; bailar al son de la canción que un día sonó en el primer bar donde me emborraché; saborear mi primer gran beso equivocado y mi primera cerveza; volver a amar por un segundo a la primera persona a la que un día amé; volver a respirar el aroma de la feria de 2013, el olor a verano que se incrustaba en todos tus poros de camino a una pradera; el dolor de riñones que me dejaba una gran temporada de vendimia; y las miles y miles de sensaciones que corrían por mi cuerpo durante la navidad cuando apenas era un niño.  

Hay veces que necesito volver y observar mis metas del pasado, las que conseguí y en las que he fracasado, volver a sentir las vibraciones que focalizaron a mis neuronas hacia un objetivo, y las hormonas que consiguieron secar sus lágrimas para seguir, y seguir, y seguir...

Volver y sentir antiguos recuerdos no es vivir del pasado, es aprender de este y utilizarlo para poder marcarte un nuevo objetivo, para sacar coraje para conseguir uno que ya te has marcado.

Vuelve, revive y vuelve a vivir.

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