martes, 19 de septiembre de 2017

Desde que te fuiste...

Desde que definitivamente te marchaste todo ha ido a mejor, he vuelto a alzar el vuelo. Es cierto que tú me diste ese impulso primario que necesitaba, pero el miedo que siempre te envolvió fue como un contenedor encima de mis alas, que poco a poco se iba llenando de plomo y que me hizo estancarme en mi morada durante mucho tiempo. 

Desde que te fuiste, lejos de odiar el amor, he vuelto a creer en él. Soy consciente de que tú fuiste el primero que me enseñaste qué es lo que era dicho concepto lejos de un libro y cerca de la vida, pero tu indecisión y tus zancadas en regresión abolieron mi espíritu Béqueriano para convertirme en un escéptico en lo relativo. 

Desde que te fuiste, he vuelto a sonreírle a la gente. Y no, no me refiero a sonreír a mi gente, eso nunca he dejado de hacerlo, si no en sonreír a gente ajena a la que me interesaría conocer, ya sea mental o sexualmente. Desde el día en que me enamoré de ti, había dejado de hacerlo,  creía, inciertamente, que eras la única persona que podía recibir ese tipo de sonrisas de mi rostro. Ahora me he dado cuenta que fuera de ti, hay miles de seres que también quieren y necesitan esos guiños, miles de humanos con los que esas sonrisas serían recíprocas. 

Y lo más importante: Desde que huiste, me he vuelto a sonreír a mi mismo, de forma espontánea y sin justificación, he vuelto a cantar por la calle sin importar quien pasase, he vuelto a creer en mí y a sentir dentro una presión que sólo se canaliza llorando felicidad, como aquello que sentía cuando creía en lo que había entre los dos. 

Como ves, no te guardo rencor a pesar de un final mugriento, soy reacio al orgullo que me conduciría  a pensar que no has sido nada o que todo lo que fuiste fue dolor, estaría mintiéndome a mí mismo como hice al confiar en esto un día, y lo haría, tan solo para engañarme y poder odiarte, pero tampoco estaría siendo sincero, nunca podré dejar de quererte del todo. 

Y por si hay alguna duda, no me arrepiento de nada: ni de confiar, ni de auto- engañarme, ni de vivir una escueta y extraña historia de amor contigo, ni de confiarte mi felicidad y tampoco de quererte. Te despido con la felicidad de haber aprendido mucho y de haber evolucionado por dentro como un anfibio.

Para terminar como empecé, siendo sincero, tengo que añadir que todavía hay momentos que te anhelo, que anhelo la incertidumbre que generabas en mis vísceras,  tu rostro y tu aliento Pero cada día, esos signos mejoran un poco más. 

PD. Espero con ilusión, que haya más personas como tú en el mundo y que algún día lleguen a los gobiernos y  las élites, seguramente todo esta sociedad putrefacta cobraría sentido. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario