viernes, 24 de febrero de 2017

La amistad en un pueblo es...

En un pueblo pequeño como el mío, el concepto "Amistad" es diferente. Tiene sus ventajas y sus desventajas, pero eso no quiere decir que no tenga su propio matiz.

En los pueblos así, el número de personas que hay de tu edad disponibles para poder salir y disfrutar de la maravillosa vida que ofrece el campo, es bastante reducido, y por tanto, te vas con un grupo, con otro o no te vas con nadie.  

El problema claro, es que al ser tan pocos, encontrar una compañía que tenga muchas cosas en común contigo es complicado, si somos 30 en total, cada uno es de su padre y de su madre y cada uno tiene su propio y único flow. 

Y diréis, joder, ¿Qué mierda no? ¿Tener que compartir tu infancia y adolescencia con gente que tal vez sólo tenga una ínfima parte en común contigo? 
Pues no, no  lo es.

Porque vivir con la diferencia diariamente significa aprender a apreciarla, significa oler  y disfrutar con aromas que nunca imaginaste tan siquiera probar, significa prejuzgar y equivocarte,  respetar y amar incondicionalmente la diferencia... Es muy bonito, pero muy bonito, saber que aunque ni con cola pegáis, ese o esa persona estaría dispuesto/a a todo por ti. 

Aprendes a valorar que lo bello de la vida no es lo material, no es lo monótono, es la gente.

Y también tiene otras cosas claro: Con los mismos que empiezas la guardería, te gradúas en el instituto e incluso puedes acabar en el bar de "los jubilados" si la vida lo quiere. Los mismos que te ven cagarte en el pañal, ven cuando consigues quitártelo, y hasta cuando te salen los primeros pelos en los sobacos. Ellos son también los que conocen cuando echaste el primer polvo, los que te dieron un tortazo cuando pillaste tu primera mierda, los que compartieron tu primera noche hasta la madrugada, tu primer viaje sin padres, tu primer cubata e incluso tu primer canutillo. 

En definitiva, pasas tantos días y tantas fases con esas personas que ya no son sólo amigos, son hermanos, e incluso algunos de ellos hijos "postizos" de tu madre. Sientes con ellos, te sientes orgulloso de ellos, sufres con ellos... 

Me siento orgulloso de ser de pueblo, de haberme educado allí y de haber vivido y disfrutado con gente, siempre la misma gente, que me ha enseñado que merecía la pena luchar, que ha confiado en mí, que me ha demostrado que la diferencia no exime al amor. 

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