domingo, 2 de octubre de 2016

Amando la soledad.

Muchas personas han pasado por mi vida y al tiempo se han marchado. No hablo de un tiempo concreto, el tiempo en su esencia es lo más relativo que hay en el mundo, morir siempre se muere lentamente y disfrutar sólo se disfruta un suspiro. 

Pero a lo que iba, la gente se va, por mil motivos pero te abandonan: Ya sea por rencor, porque el transcurso de la vida inserta entre vosotros una mueca equidistante de kilómetros, porque lo que antes era fuego ahora es hielo convertido en agua, por el propio transcurso del tiempo, o también, y desgraciadamente, porque la muerte abstrae a las personas que queremos de la vida. 

Teniendo en cuenta este hecho, innegable aunque utilicemos cualquier ley lógica o irracional que se nos ocurra, podemos llegar a la conclusión de que los únicos seres humanos, o vivos en general, que nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, somos nosotras y nosotros mismos. 

Cuando acepté esta realidad, triste y bonita a la vez, es cuando empecé a ser feliz, tal vez por eso esté escribiendo esto ahora, para intentar haceos ver y aceptar esta imposición de la propia naturaleza de la que hablaría Rousseau.

Aceptarla, implica conocerse mejor a uno mismo, implica disfrutar de nuestra propia soledad, nos ayuda a tolerar nuestros miles de pensamientos en vez de desear arrancarnos el cerebro por unas horas, nos hace fuertes, y además, nos permite huir del miedo que nos provoca no encontrar una mitad que nos complete, nos hace ver que nosotros ya somos esas dos mitades y que sin más podemos disfrutar de nuestra propia esencia. 

Con todo esto, no quiero decir que huyamos de la gente, sólo que aprendamos a ver lo bonito de la fugacidad que hay entre las personas, que aceptemos que el amor se acaba y también las amistades que parecía que nunca lo harían, que entremos en contacto con nosotros mismos, y lo más importante, que aprendamos que nuestra felicidad completa, no dependa de nadie sino de nosotros mismos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario