Me debo buscar una nueva excusa para el insomnio, las viejas se quedaron anticuadas para ponerme a mi y para ponerle a otros.
Al principio decía que era cosa de la excesiva cantidad de café que tomaba al cabo del día, pero se desmintió, estuve días y días sin tomar y nada cambiaba, no me puedo engañar y tampoco sé mentir, tuve que cambiar el argumento.
Luego intenté echarle la culpa a las excesivas temperaturas que se respiraban en nuestro abismo, el calor vamos, intenté echarle la culpa al verano, pero el verano, como las golondrinas en primavera, se esfuma, y se esfumó. Y el insomnio continuó conmigo.
Creo que es hora de enfocar la verdad, y la verdad es que el insomnio no es cosa de seres inanimados, si no de ti... de tu pelo, de tu aroma, el que respiré en tu cuerpo y el que dejabas en el cuello de las camisas, de tus ojos, de tu boca, de tu lengua, sí, de tu lengua... de tu locura, de tus alas y de las alas que me diste, de tu sonrisa, del asco que te provocaba lo convencional, tanto como a mi, del ansia de disfrutar de cada segundo que corría en tu reloj, de tu mente imprevisible e inteligente y de infinitas e ínfimas cosas que tardaría décadas sino milenios en escribir.
Es hora de pasar página, lo sé, pero cada vez que la página ya está agarrada con mis delicadas yemas, apareces, en algún lado, en algún sueño e incluso en alguna que otra pesadilla, y el capítulo se vuelve a quedar abierto, inacabado, sin un final, porque ni yo mismo lo sé escribir.
A pesar de eso intento disfrutar: con sexo, con alcohol, con música, con algún que otro baile, con libros, con amigos... por mucho que me importes, la vida es demasiado breve como para desperdiciarla en tu recuerdo, bastante tengo con que mi materia gris me acribille algunos días como para ayudarle yo con más desesperación los días de sol, puede que antes fuese así, pero ahora he cambiado, espero sinceramente que eso acabe contigo, en mi cabeza por supuesto, en la vida, sé feliz.
PD. Y así amigxs, debemos enfocar una ruptura, el desamor... sin huir, disfrutando, recordad siempre que como dice una canción de Izal, mientras los cuerdos, rían, beban... a los locos y las locas siempre nos verán bailando.
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